lunes 12 de noviembre de 2007
Una oportunidad perdida
Ernesto Ladrón de Guevara
E L Diputado General de Álava, del PNV, no representa la voluntad de la mayoría de los alaveses, puesto que éstos han votado básicamente al Partido Popular y al Partido Socialista. Los nacionalistas son una minoría, aunque significativa, cuyas pretensiones e ideología no son apoyadas de forma suficientemente representativa por los ciudadanos de Álava. Por eso resulta un hecho paradójico e, incluso, antidemocrático que una determinada cosmovisión política impregne una institución que debe encarnar el hecho mayoritario de la sociedad alavesa, contraviniendo la voluntad general. No es normal que una opción electoral que es la tercera fuerza política en votos gobierne un territorio sin la suficiente representación, simplemente por la dejación irresponsable de un partido que practica tierra quemada respecto a otra opción que es respaldada en España por diez millones de votos. Eso no es culpa de los nacionalistas, que simplemente han aprovechado la oportunidad que se les ha ofrecido en bandeja haciéndose con el control de la Diputación alavesa pese a que no les correspondía según el deseo más representativo de los alaveses, sino que se debe a un Partido Socialista que ha traicionado a ese voto constitucionalista. El actual Secretario General de los Socialistas alaveses prefirió dejar el bastón de mando al Sr Agirre antes de posibilitar que el partido más votado, que fue el P.P, prorrogara el mandato de las dos últimas legislaturas. De esta guisa nos encontramos ahora con unas declaraciones de D. Xabier Agirre (sic), según las cuales, como Diputado General defiende la consulta de Ibarretxe, pervirtiendo así el sesgo mayoritario de los ciudadanos alaveses que no es nada proclive a tentaciones secesionistas o a veleidades nacionalistas. Tenemos la desgracia y el sinsentido de que nos gobierne un Diputado General que se erige en representante de todos los alaveses contrariando la voluntad más abultada de los mismos, con lo cual se corrompe uno de los principios de la representación democrática que es el trasladar a las instituciones la intención política mayoritaria. De esa manera se va a dar otra paradoja que es que el Parlamento Foral (Juntas Generales de Álava) va a votar en este sentido de forma inversa a la declaración de intenciones del Presidente del Gobierno Foral. A alguien le puede parecer esto algo normal. A mí me produce un hondo desasosiego por cómo se utilizan las instituciones sin el menor recato para conseguir estrategias partidarias. Es una muestra más del poco respeto que tiene determinada gente a los ciudadanos. No tiene ningún encaje en una democracia consolidada que un Diputado General que ejerce su función sobre la base del mandato de los ciudadanos, haga cortes de manga a la mitad más uno de los que ejercieron el voto. Y eso sí que es responsabilidad del que un a sabiendas de que eso hace, persiste en el empeño alterando esa voluntad popular. Y también tiene otros responsables que son los que hurtando su deber de representación han alterado el mandato representativo cambiándolo por derroteros que nada tienen que ver con la idiosincrasia y deseo de la sociedad alavesa.
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4251
lunes, noviembre 12, 2007
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