jueves 8 de noviembre de 2007
Sarko, Il divo
Por
IRENE LOZANO
Cuando Sarkozy afirmó que hallaría una salida al episodio de tráfico de menores de Chad para que todos salvaran la cara, pensaba en su propio rostro. No en salvarlo meramente, sino en lucirlo. Una tarde de domingo puede resultar tediosa para un single; más si nunca ha pronunciado la palabra «molicie». Él no acostumbra a esperar regalos, sino a salir en su busca a lo grande.
El papelón de la diplomacia española no es el que ha desempeñado con Chad, donde la influencia y la historia dejaban escaso margen, sino en relación a Francia. Hemos de reconocer, no obstante, que en el amargo trago de la postergación hemos estado muy bien acompañados por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés en pleno, con Kouchner a la cabeza. Corteses que son nuestros vecinos.
Sarkozy se negó a dejar a las azafatas en París para que un avión español las trasladara a Madrid, como quería el Gobierno. Él las acompaña hasta la puerta de su casa porque es un caballero (vuelve el hombre, al fin). Y también porque en el mundo global uno nunca sabe si el día menos pensado le va a tocar presentarse a las elecciones en el país de al lado. Mi voto lo tiene, desde luego, por los buenos ratos: Il divo desciende por la escalerilla con poderío, presto ma non troppo, envuelto en el magnetismo irresistible de los solistas. Le hacen los coros el cuerpo diplomático francés y el español, con presidente del Gobierno incluido. En nombre de los rescatados, entonan un remedo de la loa a las hermanas salesianas: qué buenas son las líneas aéreas sarkozyanas, qué buenas son, que nos traen de excursión. Bravísimo, Sarko. Con un hombre así no se aburre una nunca. Cada día entiendo menos a Cecilia.
http://www.abc.es/20071108/opinion-firmas/sarko-divo_200711080259.html
jueves, noviembre 08, 2007
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