jueves 8 de noviembre de 2007
Golpe a la cantera de ETA
El Cuerpo Nacional de Policía asestó ayer un duro golpe a los grupos de terrorismo urbano con la desarticulación de la estructura de Segi, organización juvenil proetarra, en San Sebastián. La operación policial se saldó con cuatro detenciones y cerca de una veintena de registros domiciliarios. Por tanto, hay que felicitarse por esta nueva acción antiterrorista que demuestra que el Estado de Derecho cuenta con recursos suficientes para combatir el terrorismo y derrotarlo incondicionalmente, siempre que el Gobierno de turno tenga la voluntad política necesaria para tomar las decisiones que requiere un compromiso de esta naturaleza. En este sentido, la operación contra Segi ofrece varias lecciones sobradamente conocidas pero frecuentemente olvidadas. La primera es que el Gobierno vasco no participa en la lucha policial contra ETA, pese a que la Policía autonómica -la Ertzaintza- está, teóricamente, en mejores condiciones objetivas para combatir la «kale borroka». Se trata de una pasividad tan persistente y notoria que sólo puede obedecer a una decisión política directamente imputable al PNV y al Ejecutivo del lendakari Ibarretxe, cuya reedición de la propuesta soberanista es, como denunció en su día Josu Jon Imaz, el «plan B» de ETA, porque ni siquiera exige el previo cese de la violencia. Al contrario, en la renovada estrategia del lendakari, el terrorismo es la amenaza necesaria para ceder al chantaje de su consulta soberanista.
La segunda lección atañe al Gobierno y al PSOE, porque es cierto lo que dice el ministro del Interior, Alfredo Pérez-Rubalcaba, cuando califica a la «kale borroka» como «cantera» de ETA. Lo importante de esta afirmación -que es, por otro lado, una verdad histórica- no es pronunciarla con solemnidad, sino ser políticamente coherente con ella, de forma que los socialistas no vuelvan a olvidarse de semejante obviedad en el futuro, haya o nuevas treguas de ETA, porque con la intención de salvar el proceso de negociación con los terroristas llegaron a negar la evidencia. Aún está vivo el recuerdo de aquellas lamentables declaraciones de dirigentes del PSOE en las que, por ejemplo, con motivo de la quema del negocio de un concejal de UPN en Barañáin (Navarra), ponían en duda no sólo que fuera un acto de terrorismo urbano, sino incluso que, aun siéndolo, la responsable fuera ETA. Pues bien, algo se habrá ganado si en el PSOE se abandonan definitivamente aquellas dudas artificiales sobre la «kale borroka» y se tiene claro que la violencia callejera es una estrategia más del terrorismo de ETA, supeditada a las decisiones de los dirigentes etarras y orientada a los mismos e inadmisibles objetivos de la banda terrorista.
http://www.abc.es/20071108/opinion-editorial/golpe-cantera_200711080300.html
jueves, noviembre 08, 2007
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