viernes 9 de noviembre de 2007
La visita que no gustó a ‘Mohamed’
Félix Arbolí
P ARECE que nuestros “hermanos” los marroquíes se encuentran bastante despendolados e irritados, a causa de la visita de los Reyes a nuestras provincias de Ceuta y Melilla. Por cierto, ciudades que han dado una prueba de españolidad y lealtad a la Corona admirable y elogiosa para todo el que sienta muy profundo el orgullo de sentirse españoles hasta la médula. Sentimiento que en los tiempos que corren resulta desgraciadamente anómalo, dados los lamentables espectáculos protagonizados impunemente en esas llamadas “naciones” que emergen como las setas en este bosque llamado todavía España, donde se esconden más lobos aulladores que árboles donde resguardarse. Como español me siento más solidario e identificado con esas dos lejanas provincias españolas que con las vascas y catalanas, sin por ello extender mi criterio negativo a todo el conjunto de ambas comunidades. Lo siento, pero escribo tal como lo siento. La reacción de Marruecos aparte de infundada y sin rigor histórico alguno, ha sido la acostumbrada cada vez que necesitan un acicate externo para contrarrestar y distraer el desastre económico y social que sufren en el interior. Mientras en su Parlamento nos ponen verdes, llaman a consulta a su embajador y organizan manifestaciones hostiles ante nuestra embajada y las fronteras de ambas provincias, nada concurridas por cierto, nuestro ministro Moratinos anda de farras en el cabreado país asistiendo a una gala flamenca de Juan Peña “El Lebrijano”, (¡menudo compromiso gubernamental!), como si fuera sordo e indiferente a la melé formada en asuntos que incumben a su Departamento. Tampoco resulta comprensible la pasividad de Zapatero y su gobierno ante las provocaciones absurdas y fuera de tono del reino alauí. Nuestros vecinos nos tienen “acojonados”, es un mal decir, porque creen que dependemos de ellos para algo, en contra de la realidad que indica que son ellos quienes más pierden con la enemistad entre los dos países. Hemos llegado ya a límites intolerables soportando la absurda teoría de que tengamos que estar lamiéndole la mano al moro como si en ello nos fuera la vida. ¿Cuando vamos a demostrar de una vez algo de dignidad y firmeza ante el mundo, para que recuperemos el prestigio y la voz que hemos perdido en el ámbito internacional?. ¿Tan poco valemos y nos estimamos, que hasta los que llegan a nuestras costas intentando remediar sus miserias y carencias, se erigen a posteriori en árbitros y mentores de nuestra política?. ¿Dónde está el orgullo, la raza y el coraje del español?. Ellos intentan hacernos creer que tienen todo a su favor, porque nada pueden perder ya que nunca han tenido nada y están acostumbrados a una vida de agravios y a no tener derecho a nada en sus respectivos países. La vida de lujo y opulencia está reservada exclusivamente a sus gobernantes, porque usan el santo nombre de Alá para justificar abusos y privilegios. Allí son como corderos siempre prestos a sufrir las calamidades que les obligan a emigrar, sin que se atrevan a rechistar lo más mínimo. Llegan a convencerse que es su sino. Luego, cuando llegan a nuestras playas y son atendidos con más solicitud y generosidad que en sus respectivos países y descubren un nuevo sistema de vida más libre y mejor dotado, en lugar de agradecimiento a sus salvadores, que en muchas ocasiones han evitado su muerte en tan peligrosa travesía, despiertan su odio e instinto a todo lo occidental y cristiano y se transforman en provocadores, intolerantes y peligrosos. No saben corresponder a nuestra solidaridad e interpretan torcidamente nuestras consideraciones y atenciones, al confundirlas con debilidades. Se envalentonan hasta pretender hacerse con el timón de la embarcación que los ha liberado del naufragio y de la muerte. Obedecen ciegamente a imanes y dirigentes religiosos que viven felices y tranquilos induciéndoles a que se inmolen llevándose con ellos al mayor número de inocentes, con la dudosa promesa de ese paraíso con sus huríes al que muere matando y al que por lo visto sus santones y dirigentes no tienen prisas en llegar. Es muy cómodo mandar suicidas al otro mundo, en aras de un ideal religioso que ellos no deben sentir, pues de lo contrario serían los primeros en ofrecerse al sacrificio si resulta tan agradable y honroso a los ojos de Alá. También favorece su rebeldía y provocación la libertad que encuentran en España en contradicción con la resignada sumisión a la que han estado obligados en sus países, sin que se atrevan a levantar un dedo amenazador o convocar manifestación o algarada de protesta. Aquí encuentran el campo abonado y fácil para dar rienda suelta a los odios y humillaciones acumuladas, no por nuestra culpa. Abusan de nuestra permisibilidad y tolerancia y lo peor es que sus airadas exigencias fuera de lugar y carentes de razón, les suelen dar resultados, ya que tenemos unos políticos que se bajan los pantalones con excesiva facilidad y unas organizaciones y extraños curas que inventan una religión a su manera para alentar rencores y desorientar y dividir a los creyentes. No creo que estos “ministros del Señor” esperen que un musulmán abjure de su doctrina y se incorpore a su “iglesia”. No son tan falsos, ni volubles como nosotros y ello les honra. No podemos omitir tampoco el pesado afán por extender su religión en países que no la profesan, porque ya tienen la suya, o por las buenas o por la tremenda los más extremistas, usando sus crueles artimañas de bombas, atentados indiscriminados y exigencias inconcebibles. Ahora resulta que Aymar Al-Zawahiri, (Pepe Pérez para sus amigos), que es el segundo de Al Qaeda, donde se da la paradoja que no va a “quedar” nadie vivo, ha sacado su “Yihad” o guerra santa contra los intereses de Estados Unidos, Francia y España, con la misma facilidad que el prestidigitador saca el conejo de su chistera. Conociendo como las gastan estos “angelitos de Osama”, hay que estar atentos y preocupados, pues se trata de una lucha contra un enemigo que no da la cara y que cree con la misma terquedad de un mulo que a más muertos inocentes que se lleve por delante mayor gloria alcanzará ante Alá. Ya hemos tenido nuestras horribles experiencias al respecto, aunque a la hora de enjuiciar a los culpables poco ha faltado para que les concedieran la Cruz al Mérito Civil. Pienso que esta vez sería con distintivo rojo. No es hablar por hablar, pero cada día es más frecuente y preocupante el número de asesinos islamistas que intentan operar en nuestro país y las células terroristas que descubre nuestra policía cuando aún se está a tiempo. Están empeñados en que recemos en La Cibeles de cara a la Meca y no se dan cuenta que esa no es nuestra fe, ni sentimos deseos de que lo sea, por muchos comecocos que anden sueltos por ahí. Toda la sumisión y resignación que demuestran nuestros vecinos y allegados ante sus dirigentes y la provocadora ostentación de riquezas, palacios y esplendidez de vida que éstos les refriegan a la cara, se transforman nada más llegar a nuestras costas y ocupar nuestras ciudades en intolerancia, exhibición de provocativos usos y costumbres, que ni nos gustan, ni figuran en el Corán, y exigencias de derechos, mezquitas y reivindicaciones de toda índole, como si nuestra generosidad y solidaridad con sus necesidades y problemas y el equivocado proceder de dejarlos establecerse en nuestro país con mejor presente y futuro que en el suyo, nos obligara a adaptarnos a sus credos y costumbres. Creo han de ser ellos los que se deben adaptar o al menos a respetarlas, ya que ni han sido llamados, ni los necesitamos. ¡Ah, y bienvenido el que venga de buena fe, amistosamente y con ganas de trabajar e integrarse en nuestra sociedad, que ese es otro cantar!. Sin necesidad de tener que renegar de sus creencias, ya que no somos tan fanáticos. Ahora nos exigen que templos cristianos que hace ya mas de quinientos años fueron mezquitas, construidas a su vez sobre anteriores iglesias y capillas cristianas, vuelvan al culto islamista. ¿Con qué derecho?. ¡Anda que no nos costó siglos y luchas sacudirnos su yugo para que ahora vengan con otra “memoria histórica” (tan de moda en la actualidad), a pedirnos lo que no les pertenece y nos usurparon con malas artes!. Y nosotros a tragar saliva y poner la otra mejilla, aguantando sus abusos e improperios. Marruecos hace una larga lista de agravios a España ante esta visita real a nuestras provincias africanas, que ya eran parte de nuestra nación 279 años antes de que existieran los Estados Unidos y dieciocho antes de que Navarra se incorporara a la Corona de Castilla, cuando la dinastía alauita y el reino de Marruecos no figuraban en la Historia. En estos agravios, una especie de “cuentas del Gran Capitán a lo moro”, resaltan con gran sorpresa y no menos perplejidad el hecho de que la policía española desaloje a una “colonia” de magrebíes que se han instalado por las barbas en unos terrenos de propiedad municipal (es decir del pueblo de Madrid), y han edificado una serie de viviendas, nada de chabolas, (algunas se cotizan en cifras millonarias), sobre las que creen tener derecho, originando una auténtica batalla campal contra las autoridades. Hasta el agua, la luz y otros adelantos técnicos del hogar lo “chupan” del contribuyente español, mediante las oportunas y conocidas trampas a las compañías suministradoras. Y el Cónsul marroquí se persona en el lugar no para brindarles ayuda económica y social a sus conciudadanos, como debe ser lo lógico y diplomático, sino para atacar y reprobar la decisión de nuestros jueces y la intervención de nuestra policía, que mire usted por donde ha sido la víctima exclusiva de ese “agravio”, ya que han tenido diecinueve heridos, uno de ellos grave, en ese enfrentamiento de ilegales a la legalidad. Piedras y bombonas de butano contra las fuerzas del orden y aquí no ha pasado nada, pues hasta la casa que había sido derribada ya está otra vez edificada y en pleno funcionamiento, sin el menor impedimento y obstáculo. ¿Qué pensará la policía que ha sufrido ese brutal ataque ante la pasividad de sus mandos y gobierno?. ¿De qué han servido sus esfuerzos, ataques y heridos?. Con toda la razón a su favor. ¡Y habla el ministro marroquí de agravios de España!. Eso si, como es su costumbre, se protegen con sus mujeres y niños, como escudo humano para que los papás no sufran daños, como han hecho en otras ocasiones, incluida esa Marcha Verde, de nefasta memoria para España y el Sahara, que hoy, precisamente, cumple su 32 ignominioso aniversario. ¿ Por qué no las edifican adosadas a alguno de los numerosos palacios de su “sacrificado” rey y evitan así los agravios españoles?. Allí son corderitos, aquí lobos hambrientos. Disponemos de medios superiores a Marruecos para no tener que soportar sus intolerancias. Eso debe saberlo el “hermano menor” de nuestro Rey, al que por cierto no le significan mucho los lazos y compromisos familiares, ya que se halla bien informado. Pero están acostumbrados a que ninguno de nuestros gobiernos se haya preocupado en contestar adecuadamente a sus constantes marrullerías y chantajes. Es como si nos consideráramos limitados por un extraño y oscuro impedimento en hacer valer nuestras razones y defender nuestras actitudes y posiciones. ¿La amistad de los Estados Unidos con Marruecos, siempre con resultado negativo para España?. En un atinado y magistral artículo de Serafín Fanjul, catedrático de la UAM, publicado en la Tercera del diario “ABC”, dice: “Los complejos de la derecha y los negocios de la autotitulada izquierda han establecido como norma un forcejeo en el que, de modo sistemático, España nunca planta cara para hacer ver al vecino su endeblez e insignificancia, dándole a entender que hemos comprendido – y no vamos a tolerar más-, el juego fijo entre el victimismo pedigüeño y la amenaza constante, viejos trucos de zoco. Ahora nos amenazan con boicotear los productos españoles; no se si nuestra economía podrá resistir tal envite. Me recuerda a un amigo que para dañar el imperialismo americano, resolvió no tomar más Coca Cola: desde entonces la hacienda de los yanquis no levanta cabeza …”. Y nosotros, por reciprocidad, tendremos que hacer lo mismo. ¡Nos vamos a quedar sin dátiles, ni babuchas para andar por casa, qué tragedia!. Ya conseguiremos el pescado en otros mares y mercados y a lo mejor hasta de más calidad… No echaremos de menos a sus pañuelos. Me gustan más los de Dior, Yves Saint Laurent y otras firmas, que están en consonancia con nuestras modas y costumbres y tampoco son de nuestro estilo las chilabas. ¿Y qué vamos a hacer con tanto moro desperdigado por nuestras calles y ciudades, cuando ellos nos declaren el boicot?
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4250
viernes, noviembre 09, 2007
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