martes, noviembre 06, 2007

Bachillerato a plazos

martes 6 de noviembre de 2007
Bachillerato a plazos
EL Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes la nueva regulación del Bachillerato, con la que el futuro del sistema educativo se vuelve más sombrío e incierto de lo que ya estaba tras la aprobación de la Ley Orgánica de Educación y de su desarrollo reglamentario relativo a la enseñanza secundaria obligatoria (ESO). La excelencia académica y el esfuerzo escolar quedan otra vez arrinconados con una normativa que, pretextando combatir los altos índices de fracaso en el Bachillerato -como ha vuelto a denunciar la OCDE-, sólo propone enmascararlos con una fórmula de promoción que hará que los alumnos estén más tiempo en el centro de enseñanza, pero sin preocuparse de que aprendan más y mejor. La decisión del Gobierno, a la que se ha opuesto el Partido Popular, es que un alumno de Bachillerato con tres o cuatro asignaturas suspendidas en el primer curso pueda matricularse en dos o tres del segundo curso. Ni se repite el curso íntegramente, ni se promociona al siguiente, sino que realmente se crea un tercer curso de Bachillerato formado por materias de los otros dos. Esta medida no estaba prevista en la Ley Orgánica de Educación (LOE), que sólo contempla la promoción al segundo curso cuando se han aprobado todas las asignaturas del primero o se han suspendido, como máximo, dos de ellas. La fórmula aprobada por el Gobierno no tiene base en la LOE y, por tanto, cabe dudar fundadamente de su legalidad.
En el plano estrictamente académico, la posibilidad de crear en Bachillerato un híbrido con materias de primero y segundo es una manera de desincentivar a los alumnos para que hagan lo que tienen que hacer, que es aprobar todas o el mayor número de asignaturas por curso -hasta el límite de dos suspendidas-, pues de antemano cuentan con la seguridad de que ni con cuatro suspensos se verán obligados a repetirlo y, además, podrán matricularse en asignaturas de segundo curso. Este planteamiento reincide en un modelo muy lesivo para la formación de los jóvenes, porque no inculca en ellos un elemental sentido de la responsabilidad académica, no retribuye el esfuerzo en el estudio y, en cambio, bonifica a los que directamente opten por hacer el Bachillerato en cuatro años y no en dos. No hay argumentos de peso para afirmar que con está fórmula -el fraccionamiento del Bachillerato- el fracaso académico se vaya a transformar en éxito. Simplemente, tardará más tiempo en reflejarse en las cifras oficiales porque ampliará el plazo del abandono escolar. Es decir, el problema no se soluciona, pero se maquilla.

http://www.abc.es/20071106/opinion-editorial/bachillerato-plazos_200711060259.html

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