martes 6 de noviembre de 2007
Patriótica bienvenida a los Reyes
LA visita de Sus Majestades los Reyes a Ceuta se desarrolló ayer en un clima de entusiasmo popular que superó todas las previsiones. Los ceutíes han demostrado a Don Juan Carlos y Doña Sofía el mismo cariño que reciben en otros lugares de España, reforzado ahora por la conciencia de que esta visita simboliza la indiscutible españolidad de la ciudad autónoma. Tras recibir la llave de oro de Ceuta, el Rey recordaba «su compromiso pendiente» con los ciudadanos y las autoridades y expresaba su satisfacción por el progreso de un territorio definido por un marco de pluralismo y democracia. El presidente Juan Jesús Vivas supo transmitir con notable fortuna el estado de ánimo de sus conciudadanos al recordar que «Sus Majestades han cruzado el Estrecho, pero no han salido de España», en un ocasión que ha reunido a los representantes principales de la sociedad local, incluyendo miembros de las diferentes comunidades religiosas. El aplauso espontáneo de la gente, las muestras colectivas de satisfacción y la multitud de banderas nacionales son fiel reflejo del éxito de un viaje que todos esperaban con enorme ilusión y que las autoridades de la ciudad autónoma han organizado con prudencia y eficacia. En este contexto, la presencia de unos cientos de manifestantes marroquíes al otro lado de la frontera, calificando a Ceuta y Melilla de territorios «expoliados», no empaña de ningún modo el acierto de un viaje que tendrá hoy su continuación en Melilla.
La españolidad de ambas ciudades es una realidad incuestionable desde el punto de vista histórico y sociológico, como bien demuestran las miles de voces que gritaban ayer «somos españoles» en la plaza de África. Se equivoca gravemente Marruecos cuando afirma que se trata de una «provocación inadmisible». Nuestro país debe mantener con el vecino del sur las mejores relaciones de cooperación y entendimiento al servicio de los múltiples intereses comunes, pero siempre sobre la base de la soberanía intangible y la integridad territorial de ambos estados. Sólo desde las claves de política interna del Reino alauí pueden explicarse algunas reacciones fuera de lugar, incluida la llamada a consultas por parte de Rabat a su embajador en Madrid. Aunque el Ministerio español de Asuntos Exteriores ha gestionado con torpeza el asunto, debe quedar muy claro que estamos ante una cuestión de política interna que no es preciso negociar con una potencia extranjera, sin perjuicio de la razonable cortesía sobre una materia sensible. El exacerbado nacionalismo marroquí en torno a las dos ciudades españolas, alentado sin pudor desde instancias oficiales, no puede ocultar la evidencia de que una y otra forman parte de España desde muchos siglos antes de que Marruecos alcanzara la condición de sujeto del Derecho Internacional. Por tanto, no hay situación colonial, ni usurpación del territorio, ni el Reino alauí puede invocar título alguno para justificar un irredentismo destinado al consumo interior de un régimen que tiene a veces serias dificultades para encauzar su desarrollo político y económico.
Han transcurrido ochenta años desde que Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia visitaron la ciudad de Ceuta. Es lógico por ello que ayer se vivieran escenas de emoción en un territorio que siempre ha tenido muy clara su voluntad de formar parte de España y a la vez de convivir en paz y armonía con nuestros vecinos. Este es un sentimiento compartido por todos los sectores sociales, incluidos por supuesto los representantes de las comunidades musulmana, hindú y hebrea que participaron en el almuerzo con los Reyes. Al igual que cualquier otra sociedad desarrollada, Ceuta es una realidad plural y compleja que no se deja reducir a compartimientos estancos. Sin embargo, todas sus gentes comparten el deseo unánime de seguir siendo españoles, y así lo demostraron con su presencia activa a lo largo de una jornada inolvidable. La Corona reafirma de este modo su compromiso con la integridad de la nación, ejerciendo con plenitud la función de símbolo de la unidad y permanencia del Estado que le atribuye la Constitución y los ceutíes han respondido con una explosión de entusiasmo y sentido patriótico.
http://www.abc.es/20071106/opinion-editorial/patriotica-bienvenida-reyes_200711060258.html
martes, noviembre 06, 2007
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