martes 20 de noviembre de 2007
Rajoy sacó primero
Fernando González Urbaneja
La oferta fiscal de Rajoy ha hecho blanco, le otorga ventaja inicial en la carrera de propuestas electorales. Ha colocado a los socialistas a la contra, a la defensiva. Algo semejante ocurrido cuatro años atrás cuando Zapatero se apuntó (sugerencias Sebastián) a la tesis de que de subidas de impuestos ni hablar. Lo que parecía una ventaja comparativa para los populares, “menos impuestos”, quedó neutralizado por los socialistas que se abrazaron al mismo argumento.
Ahora los populares han avanzado una medida de claro tinte socialista (¿cómo es que no fueron los socialistas los que hicieron una propuesta semejante?). Por lo mismo la reciente reforma fiscal socialista, la de Solbes, tuvo tufo popular cuando fijó el tipo para las rentas del capital en el 18%. Clientelas aparentemente cambiadas.
Los socialistas (y sus amigos) han salido inmediatamente al paso con el argumento del coste en recaudación de la medida popular, enfatizando que será algo mayor a la rebaja que ellos aplicaron el año pasado (unos 4.500 o 5.000 millones de euros) o insoportable si de lo que se trata es de un mínimo exento de 16.000 euros para todos los contribuyentes. Pero, evidentemente, no es eso lo que propuso Rajoy. Su oferta es más sencilla: dejar fuera del IRPF a la mitad de los contribuyentes y, sospecho, que también laminar el efecto escalón a quienes obtienen rentas cercanas a los 16.000, una técnica bien conocida por los hacendistas.
Los del PP se niegan a cuantificar el coste de la reforma, sostienen, con razonable fundamento, que hay que estimar los efectos de mayor crecimiento y, por tanto, de generación de nuevos ingresos fiscales, por la incidencia de la medida en la renta disponible y, por tanto, en el consumo y en el potencial de crecimiento.
El debate es interesante y bien merece varios cara a cara entre técnicos con datos y argumentos. De momento los populares toman ventaja en materia fiscal, y la toman en la parte recaudatoria, mientras que los socialistas se afanan en la parte del gasto, en repartir cheques.
Simplificar el IRPF e ir trasladando el protagonismo fiscal a los impuestos sobre el consumo, los mal llamados indirectos, que son tan distributivos como los directos pero además son más sencillos de recaudar y mucho menos litigiosos. La rifa fiscal va a ser interesante, hace falta que no se pierda en tácticas demagógicas y populistas y que descienda a los argumentos, los datos y las simulaciones fundadas de efectos y consecuencias.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=20/11/2007&name=urbaneja
martes, noviembre 20, 2007
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