martes 20 de noviembre de 2007
¿Vuelta al diálogo?
Germán Yanke
El diario El Mundo ha dado a conocer un informe policial —que el director adjunto operativo de la Policía ha enviado a diversos expertos para que evalúen su fiabilidad— en el que se reseña un nuevo contacto (reciente, el pasado mes de octubre) entre “socialistas vascos” y ETA. Para más inri, en esa reunión se habría hablado de cómo “ayudar” a que el PSOE gane las próximas elecciones con el objetivo, se entiende, de que el “proceso” sea después retomado.
La escalofriante noticia ha sido desmentida en una nota por el Partido Socialista de Euskadi, pero el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, añade a la frase encontrada al efecto (el único contacto con ETA es el de las Fuerzas de Seguridad cuando detienen a algún terrorista) que si algún miembro del PSE hubiese tomado esa iniciativa quedaría desautorizado. Así que es posible que “algún miembro del PSE” haya estado en la reunión que revela el informe y, aunque ahora sea muy justamente desautorizado, seguramente se presentó ante los terroristas como algo más que un animoso don nadie en busca de gloria o ventaja.
El problema del PSOE en este asunto es doble. En primer lugar, de credibilidad. Se han cometido tantos errores, se han negado tantas evidencias durante el “proceso”, se han evitado tantos desmentidos sobre lo que se ha sabido luego acerca de cómo y de qué se hablaba, que este tipo de noticias calan en un amplio sector de la opinión pública y mueven a la sospecha en otro aún más grande. En segundo lugar, en el actual Partido Socialista de Euskadi sobreviven, incluso con altas responsabilidades, los que siguen sosteniendo que el único final posible es el “dialogado” y que, como tal, implica “cesiones por ambas partes”. Es un caldo de cultivo impresentable intelectualmente, inaceptable legalmente y fracasado en la práctica, pero no se ha desautorizado con la contundencia precisa. Y tampoco ahora, con esa innominada referencia a estos hipotéticos contactos de octubre.
Yo no desconfío de que el Gobierno, impelido y empujado por los acontecimientos y el efecto electoral del estrafalario “proceso”, esté dispuesto a batallar contra ETA con todos los instrumentos del Estado de Derecho “a muerte”, como dicen que se expresa el presidente Rodríguez Zapatero cuando habla del asunto en privado. Pero la lucha antiterrorista precisa la firmeza y la concreción como modelo y no como estratégica. Se deberían desechar, en este sentido, las referencias a una estrategia modificable: ahora “a muerte” porque ETA vuelve a las armas y Batasuna no reacciona en contra: antes —y quizá después— el diálogo porque al gesto del alto el fuego se responde con la negociación política. No hay ahora declaración oficial en este sentido, pero está visto que en el campo socialista hay muchos que lo piensan así sin que el partido quiera enfrentarse abiertamente a este tipo de planteamientos.
Rumores habrá siempre. Y maledicencias. Pero la mejor forma de contrarrestarlas, si el PSOE quiere hacerlo como ahora parece, es la claridad en los planteamientos. Y la contundencia.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=20/11/2007&name=german
martes, noviembre 20, 2007
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