Ganar tiempo (Tonia Etxarri)
07.11.2007 -
Se retrasará el juicio oral. Ibarretxe , los máximos representantes del socialismo vasco y los portavoces de la ilegalizada Batasuna acusados de haber incurrido en un presunto delito de desobediencia, tardarán en declarar ante el juez si el gobierno vasco recusa, como anunció ayer su portavoz, a dos de los tres jueces que deben juzgar el caso. Estamos en tiempos de recusaciones. En Euskadi ya se vivió una situación similar en el 'caso Atutxa' cuando el presidente del Parlamento vasco no encontraba la forma de seguir las indicaciones del Alto Tribunal de disolver la representación parlamentaria de la ilegalizada Batasuna. En aquella ocasión se tramitaron tres recusaciones, tres magistrados sustituidos y el proceso, lógicamente, tuvo su dilación. En el caso del Tribunal Constitucional, en el que el Gobierno, por primera vez en la historia de este órgano, recusó el mes pasado a dos magistrados, acusándolos de falta de imparcialidad, ha provocado que el pulso por el control político del tribunal haya quedado en tablas, a la espera de que la nueva situación creada tras las próximas elecciones despejen el panorama de su nueva composición. Habrá sido, seguramente, la necesidad de posponer la temida foto del lehendakari sentado en el banquillo la que ha motivado que el Gobierno vasco haya decidido recusar a dos de los jueces que deben juzgar a Ibarretxe, además de Ares, López y tres representantes de la ilegalizada Batasuna. Ya lo dijo ayer el aspirante a presidir el PNV, Urkullu, que se equivocan quienes piensan que su partido está pensando en obtener algún rédito electoral si a Ibarretxe se le llamaba a juicio oral en plena precampaña. Y no le falta razón porque esa imagen puede ser un arma de doble filo electoral. El victimismo suele ser eficaz a la hora de recaudar votos pero puede volverse en contra de un lider como Ibarretxe que, desde que llegó a Ajuria Enea se le ve tan empecinado con su plan y su consulta, incapaz de resolver los verdaderos problemas de la ciudadanía vasca, que puede acabar cansando a sus propios votantes.La Fiscalía no ve caso. Pero el juez instructor, puesto que ha abierto causa, tendrá una opinión distinta en relación a quien dispensó, desde la lehendakaritza, un trato de favor a una formación ilegalizada, tratándola como un partido democrático más. La actitud de los socialistas fue muy distinta. Pero no deberíamos estar hablando de esto, ¿no? Porque si en plena causa abierta, quienes quieren presionar a la Justicia a base de declaraciones públicas y movilizaciones no cejan en su empeño, al final nos estamos encontrando con un juicio paralelo. Y la ciudadanía ya es mayorcita; no necesita que se la predisponga contra el juez instructor.El otro banquillo, el de la opinión pública, podría poner en cuestión las garantías del propio proceso. Una circunstancia de la que podrían presumir muy poco los predicadores de la separación de poderes.t.etxarri@diario-elcorreo.com
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20071107/opinion/ganar-tiempo-tonia-etxarri-20071107.html
miércoles, noviembre 07, 2007
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