miercoles 14 de noviembre de 2007
Las Cumbres iberoamericanas, un desastre moral
Enrique de Diego (Elsemanaldigital.com)
P ARA que los tiranos y los aspirantes a ello se den un baño de legitimidad internacional. En sí mismas son una manifestación del relativismo, el gran mal de nuestro tiempo, que está poniendo las bases de los conflictos futuros. Las Cumbres iberoamericanas nunca han tenido en cuenta los derechos de las personas, y de hecho los dictadores han sido las estrellas mediáticas del evento. Lo era antes el agonizante Fidel Castro y ha tomado el relevo Hugo Chávez, cuyos sicarios acaban de asesinar a una joven estudiante de último curso de Comunicación Social, nuestro Periodismo. Las Cumbres iberoamericanas servirían de algo si establecieran criterios morales de discernimiento de modo que aquellos mandatarios que no respeten los derechos humanos no sean invitados, sino aislados. Eso establecería una pedagogía correcta, que ayudaría a los que sufren persecución. Pero esa nueva Venezuela, esa Venezuela joven, universitaria, que está protagonizando una rebelión cívica, pacífica, contra una presunta Constitución, que es la consolidación de la tiranía, lo que percibe es que Hugo Chávez es recibido como uno más y que ese eje del mal tardocomunista que ha ido creando, con Evo Morales, Daniel Ortega y Correa, son las nuevas vedettes de la escena, que deambulan como si nada, que son saludados por líderes democráticos y que compadrean con el Rey de España. Todo ese conjunto de imágenes y de gestos, ese relativismo galopante de una reunión inoperante, sin eficacia económica alguna –los amigos de Zapatero se dedican a difundir el odio a España y a perseguir a las empresas españolas-, es un mal ejemplo, que se nos debía evitar a todos. Para eso es mejor no celebrarlas. Al margen de las portadas de periódicos, para nuestros intereses –como he indicado- resultan contraproducentes y, sobre todo, lo son para la libertad, al no discriminar entre víctimas y verdugos, entre tiranos y demócratas. Conozco el desánimo que produce en los iberoamericanos que luchan por la libertad cuando se ven obligados a ver ese clima de francachela, en la que los principios no cuentan, se suspenden. Esos venezolanos, por ejemplo, que se manifestarán, con muchos españoles, de seguro, el próximo día 26 de noviembre a las 18 horas ante la Embajada de Venezuela (Capitán Haya, 1). Porque en Venezuela se están jugando la libertad y un horizonte de campos de exterminio, que ha sido la práctica invariable de esa secta de asesinos compulsivos que son los comunistas. Otrosí: Debería copiar de Esperanza Aguirre el Gobierno de la nación y bajar impuestos, que es lo que precisa la actual situación económica. Eso ya no es ni tan siquiera una política liberal, es una necesidad de supervivencia, cuando las previsiones de crecimiento se sitúan de continuo a la baja y cuando la cesta de la compra ha subido exponencialmente. Mi felicitación a Esperanza Aguirre.
http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp?Id=1472
martes, noviembre 13, 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario