miercoles 7 de noviembre de 2007
Las Cercanías, cada vez más lejos
LA nueva previsión del Gobierno ha trasladado la reanudación del servicio de trenes de Cercanías en Barcelona al día 30 de este mes, lo que, lejos de ser un ejercicio responsable de prudencia y buena gestión, constituye la demostración más evidente de que el Ejecutivo socialista ha tirado la toalla y renuncia a dar soluciones rápidas y basadas en la improvisación al tormento diario que sufren decenas de miles de catalanes. De cualquier modo, no hay ninguna garantía nueva de que se vaya a cumplir este plazo, entre otros motivos porque está calculado por los mismos responsables de la calamitosa gestión de las obras del AVE, que son los que también anunciaban soluciones a una o dos semanas vista sin que nunca se cumplieran sus anuncios.
El problema, además, ya no radica únicamente en la duda de si ese plazo se va a cumplir o no: el verdadero problema es la falta de respeto que ha mostrado el Gobierno, con su presidente a la cabeza, hacia los ciudadanos catalanes y la falta de equipos con ideas y capacidad para tomar decisiones eficaces ante un colapso como el que diariamente atrapa a más de 160.000 ciudadanos de los alrededores de Barcelona, que pierden horas enteras en realizar un trayecto para el que habitualmente dedican treinta minutos. Ha quedado demostrado que cuando Rodríguez Zapatero reconoció la responsabilidad de su Gobierno por los graves fallos de gestión del AVE a la capital catalana se limitó a realizar un simple ejercicio de retórica vacía. Las responsabilidades, como las deudas, se pagan, pero a pesar del absoluto fracaso del Ministerio de Fomento en esta crisis -a la que se añade alguna chapuza en el AVE a Málaga- nadie ha sido destituido de su cargo, que es lo mínimo que cabe esperar de unos políticos que no tienen la plaza en propiedad y que están en sus puestos sólo para atender los intereses generales. Destituir a la ministra de Fomento, o que ella misma dimita -lo que al parecer sigue estando fuera de todos sus planes-, no es «echar a correr», como argumenta la propia Magdalena Álvarez, sino respetar la seriedad del cargo y la dignidad de los ciudadanos que han perdido la confianza en su gestión por la reiteración de errores y por la exhibición, en demasiadas ocasiones, de buenas dosis de prepotencia y malos modos.
Zapatero se ha atrincherado tras la titular de Fomento, pero el mantenimiento de Magdalena Álvarez es una decisión de la que sólo él es responsable. La ineptitud acreditada en la gestión de las soluciones a la crisis ya trasciende este Ministerio concreto y marca a todo el Gobierno, cuya única esperanza parece consistir en que la lucha diaria de los barceloneses por llegar a sus puestos de trabajo se enquiste y se asuma resignadamente, haciendo así Zapatero del hastío y de la impotencia de los ciudadanos sus principales aliados para seguir anunciando la depuración de responsabilidades sin coste alguno, porque no son tales.
http://www.abc.es/20071107/opinion-firmas/cercanias-cada-lejos_200711070249.html
miércoles, noviembre 07, 2007
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