lunes 19 de noviembre de 2007
Reflexiones sobre una crisis
José Luis Manzanares
Los dos autores de la caricatura de El Jueves con los príncipes de Asturias como protagonistas han sido condenados a sendas multas de 3.000 euros. La sentencia será recurrida y habrá que esperar a la última palabra de los tribunales, pero ahora sólo me interesa reproducir lo que dijo el fiscal en el acto de juicio: “si no respetamos nuestros símbolos, difícilmente los van a respetar fuera”. Se refería a la crisis abierta con Venezuela a raíz del grave incidente en la clausura de la Cumbre de Santiago de Chile. Aunque en aquella sesión Chávez y Ortega nada dijeron contra el Rey y sí contra el fascista Aznar, que habría apoyado el golpe de Estado del 2004, y contra las empresas españolas, es lo cierto que pronto siguieron las injurias a la Corona.
El fiscal silenció —seguramente para ceñirse al objeto de su intervención— que Chávez utilizó en sus diatribas un material que le hemos suministrado nosotros. Llamar fascista a Aznar es práctica común de sus adversarios políticos, sobre todo a partir del apoyo prestado a Bush en la guerra de Iraq, pese a no haber participado en ella. Al ex presidente se le ha insultado también con voces de asesino y otras lindezas. Sucede, de otro lado, que la más reciente memoria histórica recuerda que algunos de quienes ahora se enfrentan a la locuacidad de Chávez son los mismos que tras ganar en las últimas elecciones generales criticaban públicamente la actuación del entonces embajador español en Caracas, que habría cumplido órdenes de Madrid. Las palabras de Moratinos en TVE no fueron en aquella ocasión ni las más diplomáticas ni las más indicadas para los intereses de España.
O sea, que Chávez —no un caudillo, sino un presidente elegido democráticamente anteayer, ayer y hoy, aunque anteriormente escogiera el camino de la asonada militar— nos combate con nuestros propios argumentos. No vale aducir aquí que la ristra de insensateces sobre el fascista Aznar y su apoyo al golpe de Estado venezolano se destinaban al consumo doméstico. Las paredes de las casas en la aldea global son de papel, y la radio, la televisión y los periódicos no se detienen ni en Palos de Moguer ni en Finisterre.
Así hemos llegado a la situación actual. El “por qué no te callas” del Rey no se hubiera producido sin el chulesco envalentonamiento de quien disponía de facas made in Spain. El resultado está a la vista. Chávez, el provocador, se ha crecido en la controversia. Aznar importa menos que el papel de España en América, sea durante la conquista, sea como explotadora del siglo XXI, y al populismo bolivariano de cuño indigenista no le vendrá mal una dosis de victimismo centenario.
Parece que hemos cambiado poco desde que Bartrina escribía aquello de que oyendo hablar a un hombre era fácil adivinar dónde alguien vio la luz del sol: “si os alaba a Inglaterra, será inglés; si os habla mal de Prusia, es un francés; y si habla mal de España es español”. La cita se puede completar con lo de la viga en el ojo propio y la paja (o la viga también) en el ajeno. Añádase, ya en el refranero, que la cansina insistencia en que dos no riñen si uno no quiere es la mejor invitación a que nos partan la cara. Y aún queda la bonita fábula de los galgos y los podencos, brillantemente escenificada en el celtibérico retablo de Don Cristobalita.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=19/11/2007&name=manzanares
lunes, noviembre 19, 2007
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