lunes, noviembre 19, 2007

Evocacion de Joan Ferrandiz

lunes 19 de noviembre de 2007
Evocación de Joan Ferrándiz
HACE una década que nos dejó para siempre el excepcional artista catalán Joan Ferrándiz Castells (1979-1997). Y me consta que son incontables los admiradores de su seductora maestría reflejada, primordialmente, en sus incomparables «Christmas», de los que yo dije: «Sólo un ángel podría pintarlos con esa belleza y ternura espiritual con que este gran artista supo crearlos».
La falta de espacio nos impide alargarnos en detallar un esbozo biográfico algo extenso, pero digamos que nacido en Barcelona, se formó en la Escuela de Bellas Artes de dicha capital con verdadera ilusión y pericia, demostradas en sus dibujos animados e ilustrando diversos libros para niños: «Mantened limpio el corazón», «Estemos todos», etc... Pero lo que le encumbró como artista exquisito, fueron sus preciosos y dulces «Christmas», admirados aquí y en el extranjero. Precisamente por sus casi mágicos «Christmas» (que siguen reeditándose sin cesar), todos cuantos amamos el arte muy bien hecho y que irradie esa celestial dulzura que brilla en sus «Christmas», nos «encontramos» con él al comprar sus bellas postales para felicitar la Navidad a nuestros familiares y amigos. Se dice que el hombre, en el fondo, siempre es un niño, o por lo menos, recuerda siempre con nostálgico cariño su infancia perdida. Por ello, esos «Christmas» suyos, donde la Virgen con el Niño, pastorcillos y demás niños, personifican esas atractivas estampas navideñas que nos hacen revivir, momentáneamente, esa niñez nuestra, ya lejana, de nuestras vidas. Y por ello, a su maestría pictórica y sentimental tan bellas, se une el gozo íntimo que la contemplación de esas maravillas navideñas despierta en nuestros corazones. Yo tengo amigos que son destacados pintores, y todos me dicen que los Christmas de Ferrándiz son magistrales lecciones de arte y de espiritualidad. Y es que a cualquier persona que sea en verdad sensible, y además admire el buen arte, los «Christmas» de Ferrándiz le encantarán siempre, empezando por mí, que desde hace muchos años, todas las Navidades felicito con esos seductores «Christmas» a mis buenas amistades. Y a todos les gustan mucho.
Hace veinte años, Joan Ferrándiz estuvo en Valencia, ya que por entonces le editaban sus «Christmas» en esa capital por la firma SUBI. Yo aproveché su venida esporádica a Valencia, para hacerle una entrevista para cierta revista cultural. Y la impresión que me dio al conocerlo fue buenísima: sencillo, afable, y con una inteligencia y bondad que se reflejaban en su sereno rostro. Y cuando le pregunté, «¿hay algún motivo especial por el que usted se incline a pintar tantos «Christmas»?», me contestó con una tenue sonrisa: «Dentro de mí siempre ha latido, y aún late, un sentimiento profundo de comunicación hacia los demás; necesitaba establecer ese lazo íntimo, profundo, de corazón a corazón, hacia una comunicación más amplia. Quería expresar conceptos tan trascendentes como paz, justicia, solidaridad, ternura, fraternidad... en definitiva, expresar plásticamente todo aquello que nos llega al espíritu a través del eterno mensaje de la Navidad. Y por ello, tengo esa especial preferencia por los «Christmas» que reflejan ese ambiente cálido, tierno, donde pueda transmitir mejor ese sentimiento de paz, ternura y esperanza, que son las únicas herramientas útiles capaces de acercar a los seres humanos y forjar el camino hacia una vida mejor».
¿Qué les ha parecido lo dicho por Ferrándiz? Sencillamente, algo sublime. Una sublimidad que vibra en sus preciosos «Christmas» y que también puede apreciarse esa grandeza de alma en su libro «Un sí a la vida» (bonito título) en el que Ferrándiz nos revela su talento artístico del más alto grado junto a su alma de buen poeta. Y con una escogida selección de sus mejores «Christmas», y que se editó el año pasado, por lo que aún puede encontrarse en las librerías. Y terminamos reseñando las palabras sobre él, que figuran impresas en el dorso de muchos de sus «Christmas»: «Artista internacional. Pintor-poeta. Pacifista. Lema creador: amor universal».
Esas frases nos confirman que Joan Ferrándiz Castells era un artista excepcionalmente humano y de una grandeza espiritual casi mística. Por ello, se merece que sigamos comprando sus seductores «Christmas» , porque son una maravilla pictórica y un radiante mensaje de hondo y espiritual humanismo. Eso que tanta falta hace en la desquiciada sociedad de hoy.

http://www.abc.es/20071119/opinion-firmas/evocacion-joan-ferrandiz_200711190251.html

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