miercoles 14 de noviembre de 2007
El peligro de confundir la mantis religiosa con el saltamontes
Ely del Valle (Elsemanaldigital.com)
C ONFIRMADO: Mohamed VI es ese amigo que se permite la gracieta de tirarnos bolitas de papel a la nariz, convencido de que por mucho que estire de la goma, no nos conviene ponernos a malas con el país que hace de barrera entre el fanatismo islamista en expansión y la democrática Europa. El monarca alauita lo sabe, y por eso cada cierto tiempo se descuelga con un envite territorial, que le viene estupendamente para aglutinar a su población alrededor de un objetivo común distinto al de apearle del trono, que es uno de los riesgos que se corren cuando el sistema democrático en el que afirma sustentarse es un tanto sui generis. Démosle al pueblo un enemigo en forma de potencia extranjera, vendámosle una falsa ocupación del territorio nacional y saldrá escopeteado a montar un guirigay en la frontera olvidándose de otros problemas internos. No es tonto Mohamed, no. Lo malo que tiene esto de reírle las ocurrencias al amigo graciosillo es que tarde o temprano termina por considerar que subirse a nuestra chepa como si fuésemos un camelus dromedarius o dromedario común es un derecho adquirido. Y ahí estamos: desde que se hizo pública la visita de los reyes a las dos ciudades autónomas, el Gobierno marroquí a ido colocando cuidadosamente las piezas para escenificar y sacarle el máximo rendimiento a un conflicto inexistente, porque ni a Marruecos se le ha arrebatado ningún territorio ya que Ceuta y Melilla jamás han sido suyas, ni el Gobierno español tiene por qué negociar los movimientos de sus monarcas por el territorio nacional. Aun así, el ministro de Asuntos Exteriores se ha empeñado en mostrarse comprensivo con la actitud de Rabat, confiando en que, una vez más, el ruido supere a las nueces, Marruecos termine envainándose esta nueva mascletá de aspiraciones expansionistas, y las aguas vuelvan al frágil cauce de unas relaciones con más altibajos que la de Lara Dibildos y Álvaro Muñoz Escassi. Sin embargo, Mohamed, en vez de aplacarse con el gesto ministerial, ha respondido como es lógico que lo haga quien se siente seguro de la debilidad del contrario, y ha calificado de lamentable y de flagrante falta de respeto la visita de los Reyes, declaraciones que deberían hacer que el Gobierno, en vez de tanta comprensión, se plantease seriamente poner los puntos sobre las íes, no vaya a ser que nos estemos equivocando y el saltamontes a quien permanentemente tendemos la mano resulte ser en realidad una mantis religiosa.
http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp?Id=1469
martes, noviembre 13, 2007
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