Luna de hiel de Zapatero
Santi Lucas
10 de mayo de 2006.
El segundo aniversario de Rodríguez Zapatero en el Gobierno está resultando menos rumboso de lo que podría esperarse tras un plazo de estancia tan breve en lo más alto. Hay varios frentes nubosos que parecen haber transformado la luna de miel en una luna de hiel para el presidente y su partido.Las revelaciones periodísticas sobre el 11-M no aparcan un solo día las sospechas de que la investigación policial y judicial de la masacre, que fue la causa determinante para que Zapatero ganara las elecciones, está muy dañada en su credibilidad y rigor.La crisis de Gobierno, saldada con la defenestración del incordio de José Bono y el ascenso al Ministerio del Interior del resabiado Alfredo Pérez Rubalcaba, no ha sido una operación política incruenta y alejada de los interrogantes, especulaciones, dudas razonables, excusas increíbles, interpretaciones fantásticas, dimes y diretes, que no se agotan con el paso de los días.La tregua de ETA se está administrando con demasiados síntomas del acuñado método oficial "como sea", con tal de tachar fechas en el calendario. El Partido Socialista de Euskadi se fracciona impúdicamente entre los que se precipitan a golosear una paz hipotética y los que no creen en las conversiones gratuitas ni en las paces espontáneas de los terroristas.Lo de la inestabilidad institucional de Cataluña no hay por donde cogerlo sin abrasarse. Esa Comunidad Autónoma vive el peor guirigay que cabría imaginar en el más estrafalario y ridículo de los cálculos que pudieran hacerse. Nadie se baja del coche oficial, pero los empujones y codazos entre los viejos socios son de órdago a la grande.Dicen también que Pedro Solbes amaga con dimitir si el Gobierno no se planta ante Evo Morales y da la cara por las empresas españolas en el volcán populista iberoamericano. Bolivia, simplemente, ha corrido la cortina de una política exterior española inexistente, cuando no palurda y desaliñada. Solbes tampoco quiere ser el ministro que se identifique con la primera crisis económica.Al delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, le ha costado el puesto un gatillazo político-policial del partido socialista, que no reparó dónde pisaba los derechos fundamentales de las personas, dónde nadaba por las trampas y las mentiras y donde se acababa el "todo vale" frente a un adversario.Vuelven por cientos los inmigrantes ilegales a nuestras costas, la violencia de género no encuentra el zapato después de las doce, los conductores salen a matarse en las carreteras para fastidiar al responsable de las gafas de colores, las OPAS se vuelven lanzas, la educación no está ni se le espera... ¿Y quedan todavía otros dos años? Imposible.
martes, mayo 09, 2006
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