martes, mayo 09, 2006

La memoria de Julian Grimau

La memoria de Julián Grimau
José Luis Barceló
Julián Grimau (1911-1963) ingresó en el Partido Comunista de España (PCE) al estallar la Guerra Civil en 1936.

10 de mayo de 2006.

Tengo una obligación moral que cumplir, y solamente hay una persona viva que sabe cuál es. Y ese simplemente es el motivo por el cual hoy voy a escribir con la intención de restablecer, en la medida de lo posible, la memoria de la figura del líder comunista Julián Grimau, fusilado tras torturado en las postrimerías del franquismo.Bueno, hay otro motivo que se suma a esa obligación moral. La verdad es que difícilmente podremos llegar a ser españoles si no somos capaces de comernos nuestra historia con patatas, y entre esas historias está la tristísima de Grimau, un hombre controvertido por necesariamente olvidado incluso entre las filas comunistas.Sé de buena tinta que Grimau era un escrupuloso y estricto cumplidor de las más elementales normas de seguridad personal y colectiva. No en balde fue uno de los jefes de la policía secreta de la República, luego de Madrid establecido en Barcelona.Sin embargo Grimau tuvo cosas de tipo arriesgado, aventurero, y al acabar mal la guerra para los defensores de la República, en vez de salir corriendo como muchos se quedó en España a "medio vivir", habitando las casas de amigos. Era un tipo con huevos. Trabajó con cierta normalidad, vigilándose todo el rato. La policía de Franco apenas tenía señas de identidad suyas, y no le pillaron hasta que uno de los miembros del PCE le delató, sin saber tampoco de quién se trataba.La policía secreta de Franco montó un operativo de película: unos taxis seguían al tipo que había sido delatado, "al que debían seguir", supuestamente un jefe o cabecilla de una de las células del Partido Comunista en Madrid. Nadie sabía que se trataba de Grimau. Incluso montaron un autobús que hacía las veces de una de las líneas que tomada Grimau. Lo llenaron de veinte policías de paisano y se paró frente a la parada en la que estaba Grimau. Él se subió. Pudo haber encendido un cigarrillo o haberse entretenido mirando un escaparate. Pero no. Las veinte personas van bajando parada tras parada, hasta que quedan cuatro tipos de traje oscuro. Como los que Grimau acostumbraba a vestir también. Él ya sabe de qué va la cosa. Es inmediatamente detenido.Para evitar tumultos, los policías le meten en un taller mecánico de Reina Victoria, donde se bajan. Era un taller con obreros, por lo que el detenido grita –"¡Habéis detenido a Julián Grimau!"-, con la esperanza de que algunos de los que allí trabajaba fuera compañero suyo de partido. Y así fue. Uno de los operarios era miembro del PCE, e hizo correr la voz por todas las células.Lo que sigue es lo que se ha escrito en los libros de historia. Julián es llevado a comisaría, es interrogado, no suelta prenda, es torturado y arrojado por una ventana. Luego va a la cárcel, porque no "se mata". Los que allí le vieron, dicen que impresionaba el "bollo" que tenía en la cabeza, parece que hecho con un puño americano.El juicio fue militar, y la sentencia, la pena de muerte. Decían que por "rebelión continuada desde 1936".Hubo datos interesantes. Creo que lo matan en abril de 1963, año en que yo nací. Muñoz Grandes, miembro del Consejo de Ministros de entonces, se niega a ejecutarlo. Se debate en un Consejo de Ministros si se le concede un indulto o no, y los del "grupo" de Carrero Blanco optan por imponer la ejecución. Ganan. Es la "secreta" de Franco quien mata a Grimau. Muñoz Grandes da orden de que el Ejército no lo ejecute. El capitán general de Madrid cumple la orden. Entonces, mandan que lo ejecute la Guardia Civil, junto con algunos pobres reclutas de reemplazo. Todos fallan los tiros, algunos aciertan y lo hieren. Grimau pide a gritos que lo maten. Acaba con un tiro de gracia.Muñoz Grandes "sale" del gobierno después del verano del 63. A aquel noble capitán general que atiende a las razones de Muñoz Grandes, lo cesan.Me contaron el otro día que hay unos amigos y algunos familiares preocupados por recuperar la memoria de Julián Grimau, que tienen el proyecto de hacer película documental de enorme interés, por cuanto reúne entrevistas con algunas personas muy mayores, algunos políticos, que le trataron o le conocieron en vida.Me tortura la idea de la España fraticida. Tuve un abuelo "facha" Jefe de Bloque de Falange "jodido" toda la guerra en Madrid. Cheka va, cheka viene. Estuvo en la Quinta Columna. Tuve otro abuelo "rojo de cojones", oficial de Transmisiones en el Ejército Republicano. Al acabar la guerra, fue depurado, aunque se salvó porque hizo desaparecer el uniforme y la pistola.Españoles, la ropa sucia "se lava en casa".

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