Muerte digna, vida digna
Jose Javier Esparza
10 de mayo de 2006.
Un señor de Valladolid, Jorge León, definido en los periódicos como "pentapléjico" (tetrapléjico con respiración asistida), ha sido "ayudado a morir". Jorge León clamaba hace poco en la prensa por eso que se llama "derecho a una muerte digna", es decir, que alguien lo matara para no seguir sufriendo. Parece que finalmente ese alguien ha aparecido. Las asociaciones pro eutanasia se han apresurado a enarbolar el caso, como ya hicieron con Ramón Sampedro, para llevar el agua a su molino. La familia de León, sin embargo, se ha limitado a pedir respeto y ha insistido en que no quieren convertir el caso de su pariente en un nuevo Caso Sampedro. Hay que dispensar a la familia de León el respeto que pide.Mientras nuestros periódicos hablan de Jorge León, como en su día hablaron de su famoso precedente, nadie ha contado todavía en España –salvo un servidor, que yo sepa- el caso de Abigail Witchalls. La historia de esta mujer es un perfecto ejemplo de cómo puede oponerse una realidad positiva a una realidad negativa. Como aquello fue predicar en el desierto, repito lo que pasó:"Abigail es una joven de veintiséis años, madre de un hijo y embarazada de otro. Un día paseaba por la calle cuando un ladrón la asaltó. El delincuente, en su ataque, acuchilló a Abigail en la nuca. La herida seccionó la columna de la joven, que quedó tetrapléjica. Durante semanas, Abigail Witchalls sólo pudo comunicarse con los ojos. Tardó meses en aprender a hablar de nuevo y en comenzar a mover un brazo. Dada su situación, se le propuso interrumpir el embarazo: ella se negó y expresó su voluntad de tener a su hijo. Por supuesto, tampoco nadie habló de eutanasia. Finalmente, Abigail dio a luz mediante cesárea, seis semanas antes de la fecha prevista. En Gran Bretaña se ha hablado bastante de este caso. En España, ni una palabra. Éste es el día en que algunos seguimos esperando no ya una película sobre el caso Witchalls, ni tampoco -más modestamente- un reportaje en la tele, sino, simplemente, una mención neutra y escueta de la historia terrible y admirable de esa mujer".Podemos seguir esperando: esa mención nunca vendrá. Para los que "crean opinión", para los que fabrican la realidad desde los poderosos altavoces de sus periódicos y sus cadenas de televisión, casos como el de Abigail no son relevantes. Probablemente porque no rompen nada, porque no ponen en cuestión certidumbres tradicionales, porque no van "en el sentido del progreso". Lo que va en el "sentido del progreso" es más bien lo otro, la eutanasia como nueva conquista del género humano.Mientras ellos progresan, yo, personalmente, prefiero quedarme con el caso de Abigail Witchalls: esta mujer ni abortó, aunque hubiera sido difícil reprochárselo, ni tampoco ha pedido la eutanasia. Ha preferido investir de dignidad su vida precaria. Ha optado por una vida digna.
martes, mayo 09, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario