lunes, noviembre 19, 2007

Rajoy, la alternativa

lunes 19 de noviembre de 2007
Rajoy, la alternativa
PSOE y PP, sobre todo este último, han aprovechado el fin de semana para fijar estrategias de cara a las elecciones generales de marzo de 2008. Los populares lo han hecho con una conferencia política que ha ratificado el liderazgo de Mariano Rajoy, cuya intervención en el acto de clausura fue de gran contenido político y con propuestas que devuelven a su partido la iniciativa ante la opinión pública. Por su parte, y en un gesto inusual de realismo, Rodríguez Zapatero previno al PSOE de que «las elecciones no están ganadas», lo cual es íntegramente cierto, porque la diferencia con el PP, según todos los sondeos, está por debajo de la que registraron las urnas en marzo de 2004. Los socialistas saben que esta legislatura se agota sin haber quebrado, en absoluto, las posibilidades de victoria del PP.
Esta es la premisa del importante discurso que ayer pronunció Mariano Rajoy ante más de 10.000 personas: el PP puede ganar los próximos comicios. Por eso, las propuestas más importantes del líder de los populares están destinadas no a minorías, como ha hecho el PSOE en esta legislatura, sino a mayorías sociales afectadas por la situación económica y las desigualdades territoriales. La oferta estrella de Mariano Rajoy es una reforma fiscal audaz y radical: eximir del impuesto sobre la renta de las personas físicas a pensionistas y trabajadores que cobren anualmente menos de 16.000 euros. Esta medida beneficia a siete millones de personas, lo que demuestra, más allá de sus aspectos técnicos, que el PP ha decidido no camuflar su ideología liberal como la más adecuada para resolver los problemas económicos y sociales de la actualidad y no enredarse con propuestas de pequeño calibre, insuficientes para actuar como revulsivo de ese empate técnico que reflejan las encuestas. Al margen de los eslóganes, la reforma fiscal anunciada por Rajoy aborda directamente el encarecimiento de los precios de los productos básicos y de las hipotecas, así como la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Más dinero en poder de más ciudadanos y menos en el de la administración pública.
Después de unas semanas de atonía, el PP ha sabido situar el debate político en los términos que interesan al ciudadano, lejos de las trifulcas partidistas que tanto alejan a la sociedad de su clase política y tanto convienen al PSOE para nublar la realidad de los problemas. Es ahí, en la gestión eficaz de los recursos públicos, en la apelación al sentido común, en la defensa de soluciones sensatas y en el papel constructivo, y no conflictivo, del Estado donde el centro-derecha que representan el PP y Rajoy tiene toda la autoridad política y moral frente a la izquierda. Tiene razón Rodríguez Zapatero en alertar a las bases socialistas de que las elecciones no están ganadas. Es más, el resultado depende de factores que el Gobierno ya no controla -porque no ha querido y porque ya es tarde-, como el desempleo, la inflación o el endeudamiento familiar, cuya evolución puede hacer que el jefe del Ejecutivo se arrepienta de no haber convocado anticipadamente las elecciones. Ni siquiera son ya válidas las previsiones de crecimiento económico en las que se basa el presupuesto para 2008.
Efectivamente, ya es tarde para que el Gobierno rectifique y no sólo en política económica, sino en aspectos fundamentales de la convivencia política que también estuvieron presentes en el discurso del presidente del PP. Rajoy abordó cuestiones de principio que afectan al futuro de España, como nación y sociedad desarrollada, al proponer una reforma constitucional que garantice al Estado un núcleo irrenunciable de competencias y al comprometerse a defender la igualdad entre españoles, la enseñanza del castellano y la reforma del sistema educativo. Si Rajoy se propuso ofrecer a los españoles un nuevo pacto nacional y constitucional, lo consiguió, sin renunciar al consenso con el PSOE, que lo intentará desde el primer día si gobierna, pero marcando objetivos que, como la declaración de no dar a ETA más opción que la derrota o la rendición, son tan nítidos que los ciudadanos, por primera vez en esta legislatura, ya tienen ante sí una verdadera alternativa de gobierno al PSOE y a Rodríguez Zapatero.

http://www.abc.es/20071119/opinion-editorial/rajoy-alternativa_200711190248.html

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