martes 20 de noviembre de 2007
Blázquez se despide
Pablo Sebastián
El presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, ha iniciado su despedida del cargo con una petición de perdón por “actuaciones concretas” de representantes de la Iglesia católica durante la Guerra Civil española. Sin duda un gesto, limitado pero importante y obligado, que estaba pendiente desde hace mucho tiempo y que, en cierta manera, completa la reciente canonización en Roma de 498 mártires de la citada guerra. Y también, en su despedida, un gesto de Blázquez que marca distancias con otros destacados miembros de la Conferencia Episcopal que, en estos pasados años de gobierno de Zapatero, se han evidenciado por su actitud de militante belicosidad política, en numerosas cuestiones que han oscilado desde la asignatura de Educación para la Ciudadanía, hasta los matrimonios gays, los divorcios rápidos, la financiación de la Iglesia y la negociación con ETA. Asuntos todos ellos en los que notorios dirigentes de la cúpula eclesiástica española se han mostrado muy activos.
Especialmente los cardenales del sector más conservador, con Cañizares y Rouco a la cabeza, que han patrocinado, en esta legislatura, el escándalo continuo de las soflamas de la COPE, convertida en portavoz de la extrema derecha, en punta de lanza radiofónica del PP y en centro de disparates sin límites. Entre los que se ha incluido un feroz ataque al Rey Juan Carlos, al que se ha llegado a pedir su dimisión a favor del Príncipe de Asturias. Sin olvidar otras agresiones sorprendentes de la cadena episcopal a ciertos dirigentes del PP que no han apoyado las diatribas del locutor más ruidoso de la cadena, ni sus negocios colaterales, como ha ocurrido con el alcalde Gallardón.
Asunto este de la COPE que será debatido en el plenario de la Conferencia Episcopal, para ver si los obispos españoles deciden continuar con el actual modelo bronquista, o deciden provocar un cambio en profundidad. Entre otras cosas, porque también en el seno del episcopado español se empieza a tener conciencia de que el PP no está en condiciones de ganar fácilmente las elecciones y, en consecuencia, están pensando que pueden encontrarse con otros cuatro años del PSOE en los que la bronca radiofónica carecerá de sentido.
Un horizonte político que, sin duda, influirá en la renovación de la actual presidencia de la Conferencia Episcopal, prevista para la primavera del 2008 y a la que, probablemente, no optará Blázquez después de su paso por un cargo que no ha podido ejercer con la autoridad necesaria por causa de la influencia de los citados cardenales conservadores, además de que su presidencia y su residencia vasca estaba bastante lejos del primer centro de influencia que está en Madrid. Y también porque el conjunto de obispos más progresistas o centrados que lo llevaron a la presidencia no han sabido o han querido dar la cara en estos años de convulsión política, en los que el sector conservador impuso su ley, apoyados por el nuevo pontificado de Benedicto XVI.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=20/11/2007&name=manantial
lunes, noviembre 19, 2007
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