martes, noviembre 13, 2007

Pablo Kleinman, El orgullo de ser "fascistas"

martes 13 de noviembre de 2007
Actualizando el diccionario
El orgullo de ser "fascistas"
Ser fascista hoy en día significa defender las libertades individuales, los valores humanistas de Occidente y el sistema por el cual la gente puede elegir libremente a sus gobernantes (antiguamente llamado "democracia participativa").

Pablo Kleinman

Se dice con frecuencia que el idioma no es estático sino que evoluciona, se modifica y se retroalimenta, particularmente un idioma como el nuestro que se habla en tantos lugares distintos y por cientos de millones de personas. A la vez, se supone que el diccionario de la Real Academia Española se encarga de mantener las definiciones al día. Sin embargo, consultando la versión disponible por Internet, que contiene las últimas actualizaciones y enmiendas, encontramos:
fascismo.
(Del it. fascismo).
1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia, en la primera mitad del siglo XX, liderado por Benito Mussolini, y que adoptó como símbolo las fasces romanas.
2. m. Doctrina de este partido italiano y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países.
3. m. Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con esos movimientos.
Esto nos lleva a pensar que la Academia no está tan aggiornada como lo están las fuerzas progresistas de hoy en día. ¿Acaso no se entera la Academia de que, como tantas otras palabras a lo largo de la historia, "fascista" en el siglo veintiuno significa algo completamente distinto que nada tiene que ver con Italia o con Mussolini?
Según podemos ver frecuentemente, en manifestaciones populares a lo largo de Europa y América, o en el discurso de muchos distinguidos representantes del progresismo internacional como Hugo Chávez y Daniel Ortega, el fascismo de hoy es un fenómeno ciertamente de origen anglosajón, más relacionado con Harry Truman o con Sir Winston Churchill –este último, el fascista por excelencia, según la acepción actual, claro está– que con Mussolini, Hitler, Tojo o algún otro aliado menor de éstos.
Representantes de los sectores más progresistas en Estados Unidos, América Latina y España también han adoptado la acepción moderna del término fascista y así lo vemos regularmente en las audiciones de debate de Televisión Española, en los blogs progresistas que tanta influencia ejercen hoy sobre el Partido Demócrata norteamericano, y en las pancartas que portan representantes legítimos del pueblo como es el caso de los piqueteros argentinos y de los pacíficos partidarios de Evo Morales.
El fascismo de hoy en día cuenta como sus máximos exponentes a países como Estados Unidos, el Reino Unido e Israel, gracias a sus respectivas tradiciones de elegir a sus líderes libremente y a sus éxitos notables en el campo de batalla frente a regímenes totalitarios de las más variadas estirpes.
Ser fascista hoy en día significa defender las libertades individuales, los valores humanistas de Occidente y el sistema por el cual la gente puede elegir libremente a sus gobernantes (antiguamente llamado "democracia participativa"). Al igual que lo fuera en su momento Margaret Thatcher, algunos dirigentes europeos actuales, como Nicolás Sarkozy en Francia o Anders Fogh Rasmussen en Dinamarca, también son fascistas e intentan llevar a sus respectivos países derechos al fascismo.
En América Latina hay tan sólo un par fascistas en el poder hoy en día: Álvaro Uribe en Colombia y Tony Saca en El Salvador. Sin embargo, hay países como Chile, o inclusive Perú y hasta la República Dominicana, cuyos gobiernos no son fascistas pero que adhieren a muchas de las políticas del fascismo internacional porque éstas han sacado a millones de la pobreza, aunque por ello no dejan de constituir un fenómeno inexplicable para el resto del progresismo latinoamericano.
Por último, quisiera hacer referencia a otra palabra cuya definición en el bendito Diccionario de la Real Academia claramente no tiene nada que ver con su utilización actual y por ende necesita una urgente actualización:
progresista.
(De progreso).
1. adj. Dicho de una persona, de una colectividad, etc.: Con ideas avanzadas, y con la actitud que esto entraña. Apl. a pers., u. t. c. s.
2. adj. Se decía de un partido liberal de España, que tenía por mira principal el más rápido desenvolvimiento de las libertades públicas. Apl. a pers., u. t. c. s.Un progresista.Los progresistas.
3. adj. Perteneciente o relativo a este partido. Senador, periódico progresista.
Pablo Kleinman es editor del Diario de América.

http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_40395.html

No hay comentarios: