lunes, noviembre 05, 2007

Maria Maikcurrena, El ojo de tu hermano

El ojo de tu hermano (María Maizkurrena)
06.11.2007 -

Sobre el Antiguo Testamento se cierne el Ojo de Dios, pero sobre nuestras vidas se cierne el ojo de los demás, ojo privado o público, cámara web, circuito de video vigilancia. Incluso cuando se diseña un parque o una plaza se tiene en cuenta el concepto de 'control social' y se busca que el espacio sea diáfano, que pueda ser visto desde las casas que lo cercan, controlado por la misma gente que lo habita y lo vive. En este caso, si se produce un delito, si cae un rayo, si aterrizan los extraterrestres, es fácil que el hecho sea fotografiado, grabado, filmado, pues cualquier habitante de nuestras ciudades tiene un teléfono móvil con cámara incorporada, una cámara digital, una cámara conectada a su ordenador. Si la conciencia moral nace cuando hacemos nuestras (cuando 'interiorizamos') las normas que nos transmite el grupo, la conciencia moral de los individuos sale cada día a la calle en forma de prótesis técnica. Cuidado, hay que decirle a quien piensa en hacer alguna fechoría. El ojo de tu hermano te vigila. No es el Gran Hermano de las dictaduras futuristas, el Ojo del Estado totalitario que moldea y vigila las conciencias; es un ojo múltiple, la mirada infinita de un animal sociable con un cerebro visual que elabora culturalmente sus conductas instintivas y prolonga a través de la tecnología su capacidad de controlar el mundo que le rodea. De meterse en lo que sí le importa. Escribía Cristina Fallarás, columnista en un diario de distribución gratuita, a propósito de la agresión del metro de Barcelona: «La diferencia en este caso es el vídeo. La grabación se ha hecho pública y nos ha golpeado con la contundencia de la patada del demente rabioso». Así es. Nuestro cerebro reacciona ante la patada vista, no tanto ante la patada contada. La empatía es visual. Por eso, a medida que aumentan las agresiones grabadas (a veces incluso por los propios agresores, como en Boiro), aumenta la inquietud, el miedo, la ira, sobre todo si tenemos la percepción de que el Estado no nos protege. La balbuciente respuesta judicial en el caso de la muchacha agredida en Barcelona, ¿ha transmitido el mensaje de que maltratar sale gratis? ¿Será por eso que algunos de los que vieron la agresión grabada han decidido tomarse la justicia por su mano? Al valiente que atacó a una menor porque creyó que estaba sola le están mandando al móvil mensajes que no son precisamente de amor (un poco de su propia medicina). Al fin y al cabo, pueden pensar, él ha roto las reglas del juego, que, en forma muy simple, se resumen así: tú no me pegas, yo no te pego. Luego están esos casos en que el ojo de tu hermano es el ojo del mal. Es decir, es el agresor quien graba la agresión. Si Dios llamara a Caín en este siglo para preguntarle por Abel, lo primero que le pediría es que le enseñara el móvil.

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20071106/opinion/hermano-maria-maizkurrena-20071106.html

No hay comentarios: