miércoles, noviembre 07, 2007

Jose Murcia Garcia, Pido la palabra


miercoles 7 de noviembre de 2007

Pido la palabra

José Murcia García

¡VÁLGAME Dios!, vuelve Álvaro Peña pidiendo la palabra. Palabra en forma de viñetas cargadas de un humor tan ácido como irónico que nos muestra la gran verdad de la sociedad en la que vivimos. Y es que, las viñetas de este gran dibujante, son sin duda, el mejor modo de tomarse la vida, de vivir en una época en la que cuesta creer a los políticos, en la que das una patada a una piedra y salen cien constructores, en una época de recalificaciones y corrupción.
Álvaro Peña nos invita a disfrutar de esta sociedad en tono de humor. Acaba de editar su segundo libro “Pido la palabra”. En él recopila sus mejores trabajos hasta el momento. Trabajos que te van enganchando, que no dejan títere con cabeza y que nos acercan a la cruda realidad en la que vivimos con su humor inteligente, satírico y mordaz que dispara con cada trazo. Frases como: “Dónde pongo la tregua pongo la bala” o “Camarero, hay un constructor en mi sopa” nos dan muestra de la finura en su humor, de un estilo propio que se ha labrado con sus dos libros ya publicados y con sus más de doscientas colaboraciones en el periódico digital “Vistazo a la prensa” o en La Opinión. Álvaro se introduce en cada rincón de la política y de la sociedad y lo desgrana con su particular manera de dibujar, de hacer humor. Un humor creativo, ingenioso y que lo ha llevado a convertirse en uno de los mejores humoristas gráficos del panorama nacional. Como ya han dicho algunos críticos, las viñetas de Álvaro Peña son auténticas columnas de opinión, a través de sus dibujos, critica cada aspecto de la política y de la sociedad, pero con un humor inigualable, que nos hace sonreír, e incluso reír a carcajadas con cada una de sus ilustraciones. Espero y deseo que Álvaro siga publicando sus viñetas, que siga editando libros, que siga haciendo este humor que tanto necesitamos para evadirnos de esta sociedad y reírnos aunque lo que nos digan sus viñetas es que hay corrupción.

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