miercoles 10 de mayo de 2006
Una cuenta secreta de Chirac con 45 millones empeña el final de su mandato
Un semanario francés revela que Villepin fue quien orquestó el espionaje al ministro del InteriorJavier Gómez
París- Filtrado por las agencias a última hora de ayer, el contenido del semanario «Le Canard Enchaîné», en venta hoy en los quioscos franceses, puede suponer, si se confirma, el fin de una era en Francia y la dimisión tanto del presidente de la República como de su primer ministro, Dominique de Villepin. Esta revista, que destapa desde hace décadas los mayores escándalos políticos del país, asegura que el jefe de Estado posee, desde hace años, una cuenta en el Tokyo Sowa Bank en la que una supuesta fundación cultural habría depositado 300 millones de antiguos francos fraceses (45,5 millones de euros). El Elíseo, acostumbrado a lidiar con los escándalos judiciales de Chirac, desmintió categóricamente la información y la enmarcó en una «campaña de calumnias sin fundamento» contra el presidente. La fuente del «Canard», y aquí la madeja se entrevera con la actualidad, es el sumario del «caso Clearstream», un montaje político para arruinar al ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, con el que podría estar relacionado el primer ministro, Dominique de Villepin. El general de Inteligencia Philippe Rondot, encargado presuntamente de espiar a Sarkozy por cuenta de Villepin y bajo órdenes de Chirac, reveló a los magistrados el 28 de marzo, cuando era interrogado por ese asunto, la existencia de la presunta cuenta oculta. Rondot apoyó la denuncia en documentos del servicio de espionaje exterior galo, que dirigió con anterioridad, y que estarían en poder de los jueces tras el registro efectuado en el domicilio del general. «La cuenta era alimentada por transferencias regulares, de un valor muy importante [...], provenientes de una fundación cultural de cuyo consejo de administración era miembro Chirac», afirmó Rondot. En un número de la revista que quedará enmarcado en los anales del «chiraquismo», la publicación acusa también a Jean Louis Gergorin, dirigente de EADS y hombre muy cercano al primer ministro francés, de ser el organizador del «escándalo Clearstream». La publicación afirma que fue Villepin quien acusó, ante el juez Renaud Van Ruymbeke y mediante listados falsificados, a decenas de dirigentes políticos y económicos de recibir comisiones ocultas en el extranjero. El propio magistrado confirma esta reunión y asegura que intentaron «instrumentalizarle». Este descubrimiento deja en una delicada posición a Villepin, si es que no lo estaba en este momento. «El tumulto» del escándalo «no tiene gran importancia», rebatió a la Prensa ayer, con fingida indolencia, el primer ministro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario