Palique
Ni a la de tres
Santi Lucas
Quitar el de abajo y descomentar el del economista
3 de mayo de 2006. De la II a la III República hay, apenas, el trecho que separa una pancarta y otra en la manifestación del Primero de Mayo. En las fotos publicadas, unos pocos metros tan sólo dividen la transición. Mientras se hacía público el último chequeo médico efectuado al Rey Don Juan Carlos, confirmando la robustez de sus constantes vitales, en la fiesta republicana de Pepiño Blanco y Gaspar Llamazares, contraprogramaban tanta salud real y le daban estopa con ganas a la monarquía, mientras se hartaban de ondear las banderas tricolores. Es el recreo de la izquierda española desde que gobierna Rodríguez Zapatero. Los últimos 75 años se han borrado de un plumazo de la Historia de España. De la II República, maravillosa y fecunda en su versión actualizada, a la Tercera, sin solución de continuidad, sin trámites engorrosos ni más consulta popular que a la Cibeles.Nada que ver la fiesta de los trabajadores y de las reivindicaciones laborales todavía sin alcanzar (¿o ya no hay ninguna?) con lo del pasado lunes. Para no desentonar con la tónica oficial, tampoco el 1º de Mayo podía ajustar su celebración a una lógica, ni a un propósito razonable. Donde esté una buena República que llevarse a la boca, que se quiten los problemas de los trabajadores, ¿dónde se va a comparar una cosa y otra en términos de conseguir un proletariado feliz y más satisfecho?Se ha recordado últimamente la II República Española hasta desfigurar por completo cualquier atisbo de verdad. No importa nada. Zapatero ha logrado que el Congreso de los Diputados consagre la amnesia selectiva, también denominada ahora "Memoria Histórica"; que la Fiesta del Trabajo sea realmente la de la exaltación y reclamación republicanas; que los abuelos cambien de bando y pelotón de fusilamiento a voluntad de sus familias; que Arnaldo Otegi sea candidato al Premio Nobel de la Paz; que las naciones y las esporas tengan ahora la misma facilidad de reproducción; que Evo Morales, Hugo Chávez y Fidel Castro, sean nuestro nivel de equiparación democrática en las relaciones exteriores.Vamos a por la Tercera República, sin digerir la Segunda. Vamos por el peor camino posible, por el más inconveniente y escabroso. Si es por entretenernos, únicamente, la irresponsabilidad es enorme. Si es por otro motivo, ni les cuento. Es más, si no corregimos el rumbo, en uno u otro supuesto, vamos directamente a pegarnos un trompazo de secuelas colectivas imprevisibles.
martes, mayo 02, 2006
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