viernes 12 de mayo de 2006
CRÓNICA PARLAMENTARIA
Los Bonosellos, Evo Morales brillando y Moratinos noqueado
Paula Corral
NUESTRO PROTAGONISTA
Fernando López Amor, portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Defensa del Congreso, pidió el martes al ministro José Antonio Alonso que presentara su dimisión por la sentencia del "caso Bono", al tratarse del responsable político último del atropello que sufrieron en enero de 2005 dos militantes del Partido Popular.
LA ANÉCDOTA
El portavoz del BNG, Francisco Rodríguez, ha presentado una iniciativa que dice: "El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a hacer las gestiones oportunas para que la Real Academia Española retire de la última actualización de su Diccionario de la Lengua Española la definición de gallego como sinónimo de tonto y tartamudo, que figuran en 5º y 6º lugar del artículo respectivo".
EL DATO
Los grupos parlamentarios tienen establecidos unos estrictos reglamentos internos que penalizan la ausencia injustificada de sus miembros a las sesiones de Pleno y Comisión. El secretario general correspondiente es el responsable de aplicar las sanciones, comunicar las multas, conceder los permisos para ausentarse y resolver los recursos. El régimen es más severo cuanto más ajustada es la mayoría precisa para no perder las votaciones y las sanciones pueden oscilar entre los 200 y los 600 euros.
PARA RECORDAR
"Ustedes han mandado un mensaje equivocado a la opinión pública de América Latina. El Gobierno de España, apoyando con su cordialidad y proximidad a un tirano como Castro y a un régimen en deriva totalitaria como el de Venezuela, ha mandado el mensaje de que eso está bien y que no hay ningún problema" (Gustavo de Arístegui, portavoz de Asuntos Exteriores del Grupo Popular, en el Pleno del Congreso de los Diputados el 10 de mayo de 2006).
CITA CON LA HISTORIA
"No se puede pedir habitualmente una gran paciencia, una gran ecuanimidad, a los reporteros encargados de hacer la información en las tribunas de las Cámaras. El espacio destinado a ellos es angosto, los asientos incómodos, los pupitres apenas tienen treinta centímetros. Codo con codo, oprimidos, sudorosos, sin luz, con las rodillas de un compañero clavadas en sus omoplatos estos hombres sufren diariamente una sujeción de cinco horas trasladando con premura angustiosa a las cuartillas el extracto de todas cuantas vulgaridades se les ocurren a políticos y politiquillos" (Wenceslao Fernández Flórez, El Noroeste, 20-6-1916).
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Apareció, muy oportuna, la estafa filatélica para tapar los coletazos del "caso Bono", que no por ello han dejado de producirse, en un Congreso cada vez más caldeado.12 de mayo de 2006. "Al Parlamento no se viene a patear". Aunque todos lo supongamos, tuvo que aclararlo el presidente del Congreso de los Diputados, Manuel Marín, el pasado miércoles sobre las cuatro y cinco de la tarde, que no es la hora más taurina posible, pero ahora que en Madrid estamos en San Isidro bien lo parece. Sucedía que se celebraba una sesión de control parlamentario al Gobierno y que, como es habitual, los ánimos estaban en ese punto justo que las mujeres llamamos caldeados, por no decir calientes. No fue la única ocasión en la que Marín debió llamar al orden y compostura a sus señorías. "Respetar el uso de la palabra es básico", dijo un poco más adelante. "Así no se puede trabajar", terminaría reconociendo. Tiene toda la razón, aunque peor era cumplir, en lo que afecta a los cronistas parlamentarios, hace noventa años, como se ocupa de recordarnos en la Cita con la Historia de hoy el maestro Wenceslao Fernández Flórez.Moratinos, palos por todos los ladosCreo, sinceramente, que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se llevó la peor parte, que no la única, de la tangana política semanal. Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Gustavo de Arístegui, Jorge Moragas, Roberto Soravilla castigaron, consecutivamente y concertados, el bazo de nuestro primer diplomático a cuenta de las nacionalizaciones petroleras del renombrado presidente de Bolivia, Evo Morales. Moratinos se encasquillaba, trastabillaba y sufría los empellones de la oposición por no plantar cara, en defensa de las empresas españolas, al líder populista cocalero. El mismísimo Mark Twain salió a colación en el transcurso del debate, aunque las oyentes no supiéramos bien con qué finalidad.El "caso Bono" no deja de colearEs verdad que el asunto de Bolivia es una cuestión candente, de actualidad rabiosa, que sin embargo ha visto aplacada la rabia por otras noticias más urgentes como la del fiasco político-policial en el llamado "caso Bono", que el Grupo Parlamentario Popular, por estar ya fuera del plazo, no pudo llevar a la sesión de control de esta semana. Me juego una pestaña postiza a que lo hará el próximo miércoles. Sucede que cuando la sentencia del "caso Bono" salta a la palestra nacional, conmociona los pasillos del Parlamento, nutre las tertulias y corrillos, le toma el relevo de inmediato un escándalo financiero-filatélico que tiene unos contornos difusos. pero que ha logrado desplazar la atención sobre el famoso Evo Morales, sobre el "caso Bono" y sobre el sobre que se ponga delante. "No hay nada más viejo que un periódico de ayer", decía Charles Péguy, "y Homero siempre es joven".No estuvo ausente del Parlamento esta semana, sin embargo, la polémica derivada de la sentencia por la inexistente agresión a ex ministro de Defensa y en la que se vieron implicados, muy a su pesar, dos militantes del PP. El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, en su primera comparecencia parlamentaria como nuevo titular del departamento militar tuvo que escuchar la dura recriminación que el portavoz del PP, Fernando López Amor (con toda justicia, por eso mismo, nuestro protagonista de esta semana) le hizo por ser el máximo responsable político del Gobierno cuando se produjeron los hechos que una sentencia ha condenado. Joaquín Leguina, presidente de la Comisión correspondiente, ayudó a Alonso a pasar el mal trago.Cada semana, el Gobierno busca el lucimiento y elige las materias en las que nada con mayor placidez. Por ejemplo, los diputados del PP Vicente Martínez Pujalte -un clásico de la oposición-, Fernando Castelló y Javier Gómez Darmendrail fustigan al ministro de Industria, José Montilla. Pues bien, acto seguido compensan el "castigo" otros diputados del partido socialista, Mª Soledad Herrero o Luis Juan Tomás García. Pasa siempre.
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