GARGANTA PROFUNDA
La nueva ministra Cabrera también tiene tío abuelo de quien presumir
Elsemanaldigital.com
El Gobierno habla mucho de mirar al futuro, pero le gusta tirar de archivo. Además de ZP evocando los fusilamientos de un bando, la titular de Educación cuenta con antepasados notables.12 de mayo de 2006. Fue, in extremis, apenas unas horas antes de que tuviera que aprobarse la lista electoral de Madrid, la elegida como número dos, tras José Luis Rodríguez Zapatero, después de la pomposa y aparatosa promesa del candidato de que llevaría a su vera una mujer de renombre. Después de varias negativas, Mercedes Cabrera dio el paso adelante. Tras su elección, asumió la presidencia de la comisión de Educación y Ciencia del Congreso, desde donde el gran público no volvió a saber de ella, hasta que el jefe del Ejecutivo le ha llamado para cubrir la cartera de Educación en sustitución de la defenestrada María Jesús Sansegundo. Ahora, al igual que su jefe que ha vuelto a traer a la memoria colectiva los desmanes de una Guerra Civil que se llevó por delante la vida de cientos de miles de españoles de uno y otro bando sacando a pasear al capitán Lozano, llegando incluso a comparar la muerte de su abuelo fusilado con las víctimas de ETA, y hacerlo delante, precisamente, de quienes han sufrido en sus carnes la huella imborrable del zarpazo del odio terrorista, la nueva ministra también tiene abuelo. O mejor dicho, tío abuelo. Tiempo le ha faltado, según cuentan a Garganta Profunda fuentes de toda solvencia, a su entorno para sacar a colación en petit comité, de momento, su parentesco con el físico Blas Cabrera. El caso es que el desconocido Blas Cabrera alcanzó las más altas responsabilidades científicas españolas entre 1925 y 1936, conservándose una película de la inauguración del Instituto Nacional de Física y Química, en la que ejerce de anfitrión de autoridades. Físico experimental, sus trabajos centrados en las propiedades magnéticas de la materia le llevaron a situarse entre las personalidades de la explosión de la física moderna de principios del siglo XX. Estas relaciones le llevaron a ser anfitrión de Albert Einstein en su visita en marzo de 1923 a España, donde le recibió el Rey Alfonso XIII en la Real Academia de Ciencias. Einstein estuvo por suelo patrio del 1 al 9 de marzo, provocando todo tipo de comentarios en la prensa. El más generalizado, que prácticamente nadie comprendía realmente la Teoría de la Relatividad. Blas Cabrera publicaría en el mismo año 1923 su obra Principios de la Relatividad bajo el patrocinio de la Residencia de Estudiantes, convirtiéndose en uno de sus introductores en nuestro país. Con ese antecedente familiar entre la comunidad científica se presupone que existirá en la ministra más sensibilidad hacia la investigación, cuya falta de recursos viene siendo un mal endémico en nuestro país.
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