A la sociedad española "se la suda" y Zapatero se aprovecha
Antonio Jiménez
12 de mayo de 2006. Mientras la sociedad siga narcotizada, adormilada, "acarajotada", nada será relevante, sorprendente, asombroso ni suficientemente escandaloso como para movilizarse. Hace tiempo que Juan Manuel de Prada me advirtió en una entrevista sobre la decadencia de una sociedad, la española, con la que Zapatero ha sintonizado a la perfección. El inquilino de la Moncloa no hace mas que aprovecharse de un clima dominado por la banalidad y el aguachirle en el que chapotea el personal sin importarle la pérdida de conceptos de orden moral y social. En la España de Zapatero el derecho se desdibuja hasta el extremo de convertirse en una sustancia maleable que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, mientras el relativismo campa a sus anchas. Y de eso se beneficia el presidente del Gobierno sin esfuerzo alguno, porque en fondo y forma representa la síntesis de ese estado social. Qué más le da a él, si a la ciudadanía "se la suda", impulsar un Estatuto como el Catalán que se ha aprobado sin el consenso necesario e imprescindible y con menos del 50% de los votos del Senado, aunque eso contraríe y cuestione sus propias declaraciones y convicciones. Mírenlo cómo sonríe escoltado por Artur Mas y las dos rémoras, Maragall y Saura, de un desgobierno de fracasados como el que sufren los catalanes desde hace casi tres años, tras perpetrarse en el Senado el penúltimo acto de una obra inconstitucional que ni siquiera ha conseguido el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya. Los independentistas, en otro ejercicio de incoherencia y de cara dura granítica y berroqueña, se abstuvieron en la Cámara Alta ante el mismo texto que van a rechazar con un "no" en el referéndum. En manos de estos políticos volátiles y sectarios ha estado hasta ahora la gobernabilidad de Cataluña y de España por el interés y la condescendencia de un Zapatero que tiene como único objetivo mantenerse y perpetuarse en el poder. Y así continuará, con sonrisa y talante, de triunfo en triunfo hasta la derrota final, mientras la sociedad siga instalada en la ensoñación de los puentes, las vacaciones y las gambas como "saxofones" de las que habla mi admirado Antonio Burgos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario