miércoles, mayo 03, 2006

El Tripartito catalan va a la deriva hacia el referendum

El Tripartito catalán va a la deriva hacia el referéndum
Elsemanaldigital.com


Los consejeros de ERC en la Generalitat catalana acumulan torpezas, mientras que los ciudadanos padecen el desgobierno. Pero Maragall comparte responsabilidad con Zapatero.

4 de mayo de 2006. Cataluña ha sido, en el imaginario popular español, la tierra del sentido común, de la prudencia y de la sensatez. Algo de verdad habrá en el lugar común, pero su explicación ha de buscarse en la historia, y probablemente no en las decisiones políticas de la Generalitat presidida por Pasqual Maragall, y menos en las últimas semanas.Uno de los socios de Gobierno del PSOE en Cataluña, Esquerra Republicana, está en desacuerdo con el principal proyecto político de esta legislatura, es decir, el nuevo Estatuto de autonomía. Esa Ley Orgánica, como mínimo al borde de la constitucionalidad a causa de su cercanía a las tesis nacionalistas, define Cataluña como nación, pero el partido republicano de Josep Lluís Carod-Rovira se ha descubierto puramente independentista y vota ahora contra su propio Estatuto, o pide el voto nulo. Pese al sainete, nadie dimite, y el tripartito sigue adelante.Adelante, en su línea. Los consejeros republicanos de la Generalitat ya se han distinguido por su animadversión a la rotulación comercial en castellano. Al parecer, ahora se disponen a prohibir la venta al público de recuerdos turísticos típicamente españoles, de regiones diferentes. Y esto, se suponen, para hacer patente la diferencia catalana a todos los visitantes. Pero no es una broma porque, mientras tanto, los padres castellanohablantes no pueden escolarizar a sus hijos en su lengua materna en la Cataluña de Maragall, y se acumulan las sospechas de corrupción en torno a los republicanos.Sin embargo, la responsabilidad política de esta situación, y de una Cataluña sin pulso político, no es de Maragall, sino de José Luis Rodríguez Zapatero. Zapatero ha hipotecado la legislatura de 2004 al nacionalismo catalán, primero a ERC y después a la CiU de Artur Mas. El precio, sin embargo, lo están pagando los ciudadanos catalanes en desgobierno. Falta seriedad.

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