Cuaderno de campo
Esto de Bolivia sigue oliendo muy raro
José Javier Esparza
9 de mayo de 2006.
Épsilon, mi amigo diplomático, me llamó la semana pasada para hablar del célebre "temario" que Moratinos quiere imponer en las oposiciones al cuerpo diplomático, esa especie de catecismo de lo "políticamente correcto" que, según Épsilon, "parece pensado para que sólo aprueben los que han seguido el master de los amigos de Peces-Barba". Pero por el camino saltó lo de Repsol en Bolivia, que tiene más enjundia porque lesiona muy seriamente los intereses españoles en aquel país. Épsilon no da crédito. Transcribo literalmente sus reflexiones:"Todo esto es un poco extravagante, ¿no? Vamos a ver. Tenemos un candidato populista cuyo programa nadie ha ignorado nunca, porque bien clarito que lo ha explicado él, de manera que todos sabíamos que lo de nacionalizar hidrocarburos iba en serio. Tenemos, además, que Felipe González mantenía relaciones privilegiadas con Evo desde hace tiempo. Tenemos también que el secretario de Estado para Iberoamérica, cuando Evo aún era candidato, le prometió doblar la ayuda de cooperación si ganaba las elecciones. Y tenemos, por último, que Montilla, cuando Morales estuvo aquí, ya dejó caer que habría que ser comprensivos con la política del boliviano. O sea que tenemos una relación privilegiada entre nuestros socialistas y Evo Morales. Y podemos tener la seguridad de que ZP estaba al cabo de la calle. ¿Y ahora pretenden hacernos creer que la nacionalización de los hidrocarburos ha pillado por sorpresa a nuestro Gobierno?Mira, una de dos: si es verdad que les ha pillado por sorpresa, es que son unos tarugos, lo cual es inverosímil. Y si no les ha pillado por sorpresa, sino que en el Gobierno sabían lo que se tramaba, entonces no son unos tarugos, sino unos traidores, lo cual, si no es inverosímil, al menos debería serlo. Claro que también es probable alguna otra opción. Por ejemplo, que el Gobierno supiera lo que Evo cocinaba, que hayan pensado que controlarían al indio con dinero y buenas palabras, y que Morales les haya salido rana. También por ejemplo, que Evo diera garantías a los socialistas españoles y que esas garantías se hayan disuelto después de que el boliviano se reuniera con Chávez y con Fidel. O por ejemplo, que detrás de este asunto haya negocios que a los mortales se nos escapan.En todo caso, aquí alguien debería tender los calzoncillos en el balcón. Veamos: ¿sabía Moratinos lo que iba a pasar? Si lo sabía, tiene que dimitir por no haberlo advertido. ¿Moratinos no lo sabía? Pues entonces tiene que dimitir por negligente. La política exterior está, entre otras cosas, para proteger los intereses españoles en el extranjero, no para hacer discursos de asociación progre de facultad. Claro que basta ver el temario doctrinal de Moratinos: quieren convertir la política exterior en apostolado del zapaterismo. Pero de eso ya hablaremos otro día".Lo dicho: otro día.
lunes, mayo 08, 2006
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