EL ANÁLISIS
El precio del aceite, sólo para ricos, y los políticos bailando...
La mejor herencia que recibió Zapatero fue la económica, pero está dilapidándola, y ya han llegado avisos no sólo desde Bruselas, sino desde la cesta de la compra de los españoles.
10 de mayo de 2006. Nadie me podrá discutir que desde esta tribuna galáctica –que antes decíamos de papel- no esté reclamando constantemente la atención de la clase dirigente acerca de los problemas cotidianos que afectan a sus jefes, esto es, a los ciudadanos que con sus impuestos les permiten vivir opíparamente sin demasiadas responsabilidades ni compromisos, tal y como está la Ley Electoral. En qué piensa y en qué no piensa el presidentePues bien, don Zapatero se dedica a la Alianza de las Civilizaciones, ¡bien!, a arreglar los intereses de sus jefes, ¡bien!, a garantizar no sé cuántos miles de millones de euros con la Ley de Dependencia, ¡bien!, a regalar a Morales miles de millones de euros que son de los españoles, ¡bien!, a vivir a cuenta del Presupuesto, Sonsoles incluida, ¡bravo!, etc., etc., etc... pero, oiga, don Zapatero, y de la gente ¿qué? De sus intereses cotidianos, ¿qué?; de su mínima calidad de vida, ¿qué?…Mire usted, don Zapatero, ayer mismo Madrid y muchas ciudades de España se colapsaron porque más de medio millón de pequeños ahorradores (oiga, no la familia Botín, la familia Kloplowitz, la familia de Entrecanales, la familia de Ortega, no, no, familias humildes, tristemente humildes) ven en peligro esos ahorros, porque unos sinvergüenzas de Afinsa y Fórum Filatélico sencillamente les han estafado entre la indiferencia y complacencia de un gobierno que empieza a ser maldito, excepto para gays, lesbianas, marginales, inmigrantes ilegales y demás "rojerío" de la antigualla que ya no se lleva por el mundo. La herencia recibidaLlevo ya varios Análisis subrayando la burbuja incandescente, cada vez más incandescente, en la que sobrevive la pobre sociedad civil española. ¡Ojo, que viene el granizo!Acabo de estar en el Reino Unido y pese a la incertidumbre que vive el gran país de la Gran Bretaña puedo decir y digo que las cosas son muy diferentes. Allí juegan con Blair, con Brown, con Prescott, con Straw, pero no con las cosas de comer. A nadie se le ocurre. Por de pronto, la Unión Europea ya ha rebajado el índice de crecimiento de España, que se basa sólo en una premisa: la construcción. Y esto toca a su fin, entre otras cosas porque británicos, holandeses, alemanes y franceses empiezan a notar que el sol de este país no es suficiente y que sus precios están desbordados. Don Zapatero tiene una enorme responsabilidad, porque si alguna buena herencia recibió, ésa fue la económica. Está haciendo experimentos con champán y la factura la vamos a pagar cara, muy cara. Pedro Solbes, después del sonrojo que padece por el varapalo de la Comisión Europea a propósito de la OPA de E.ON, no quiere ni salir en los papeles y cuentas los días que le quedan para poner pies en polvorosa. Dieta mediterránea... ¿sin aceite?Yo sé que don Zapatero y doña Sonsoles no necesitan ir al mercado para llenar la bien repleta nevera del palacio de La Moncloa, pero les tendría que quedar un mínimo de dignidad –ya que presumen tanto de sociales y de progres- para darse un paseo por los muchos mercados madrileños donde se abastecen las amas de casa. Ahí podría comprobar lo que no les dicen Miguel Sebastián y otros pesebreros. Mientras la ministra de Sanidad se gasta millones de euros -¡preferiblemente con los medios amigos!- en recomendar a los españoles que consuman la dieta mediterránea, cuyo principal ingrediente es el aceite de oliva, resulta que ese producto, tan nuestro, es prohibitivo ya para una inmensa mayoría de la población. ¿Están ustedes en sus cabales? No. Si existiera sociedad civil articulada, hace tiempo que a este incompetente mayúsculo se le hubiera llamado al orden y, sobre todo, recordado que su mandato no es para que nos tomen el pelo –o nos detenga la policía-, si no para hacer mejor la vida de sus conciudadanos. ¡Para eso viven de gorra!A mí me empieza a importa una higa lo de Carod, lo del atrabiliario Maragall y los ligues de las ministras. ¡Una higa!Me importa el condumio y la dignidad personal y nacional. Y eso parece que sólo lo garantiza hoy Emilio Botín y, ¡válgame el cielo!, la Baronesa…alcaldesa!Con ver a Bosé –por un enorme precio- batir palmas como pregonero de San Isidro…! Está todo dicho. ¡Ave témporas!
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