ETA y GRAPO son de izquierdas
Enrique de Diego
22 de junio de 2006. Sorprende la costumbre en la que la sociedad se ha instalado de no reconocer la verdad, aunque sea obvia. Las agresiones sufridas por Mariano Rajoy y militantes del PP en la campaña del referéndum se insertan dentro de una de las tradiciones más intensas de la izquierda: la utilización de la violencia contra sus adversarios políticos. Los asaltos a sedes del PP, la abrumadora coacción perpetrada el 13 de marzo de 2004, en la violada jornada de reflexión, se mueven en una pulsión según la cual la izquierda se considera legitimada para usar la violencia y el amedrantamiento contra sus adversarios políticos. Ese criterio se conjuga con una notable doble moral. La comparativa entre lo sucedido contra Rajoy y los incidentes verbales del caso Bono es llamativa. Para restañar la vanidad herida de Bono se detuvo, de manera notoriamente ilegal, como ya se ha sentenciado en los tribunales, a dos militantes del PP. En Granollers, Rajoy tuvo que salir escoltado, sin que los policías autonómicos hicieran nada por disolver a los reventadores nacionalistas. Hemos visto además que políticos como José Montilla, Duran i Lleida y Joan Tardá no sólo han justificado la violencia, en niveles de intensa inmoralidad, sino que han culpado al PP de provocarla. La fuente original más intensa de la izquierda es el marxismo que, además de una grosera patraña intelectual, es el caudal más fuerte de odio y de legitimación de la violencia que se ha puesto en marcha en el devenir histórico. ETA y GRAPO son de izquierdas. ETA, que surgió del PNV y osciló hacia el marxismo, se presenta como izquierda abertzale y aspira a una república socialista. El GRAPO es una escisión del PCE, del partido de Francisco Frutos y Gaspar Llamazares. Los movimientos terroristas han sido siempre de izquierdas. La violencia política en España, desde el comienzo de la transición, es básicamente de izquierdas, con añadidos tintes nacionalistas. La derecha se ha mostrado, de manera mucho mayor, educada y civilizada. No ha habido un solo intento de reventar un mitin del PSOE o de IU, tampoco de Esquerra, Convergencia y PNV. Son los militantes de izquierdas y de partidos nacionalistas que se reivindican de tal posición geométrica los que intentan imponer sus ideas de manera violenta y los que han tenido patente de corso por parte de un Estado de Derecho débil. La ignorancia, tan atrevida en la izquierda, y su mala conciencia han hecho que la propaganda sitúe al fascismo como un movimiento de derechas, cuando fue una escisión de la izquierda. Benito Mussolini –número tres del PSI, líder de su ala izquierda-, Adolfo Hitler, Pierre Laval, Quisling...siempre se tuvieron por gente de izquierdas que, simplemente, renunciaban al internacionalismo proletario para suplantarlo por el nacionalismo.
miércoles, junio 21, 2006
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