miércoles, junio 11, 2008

Pablo Sebastian, Prueba de fuego para Zapatero

miercoles 11 de junio de 2008
Prueba de fuego para Zapatero

Pablo Sebastián
Esto sólo es el principio. La huelga del transporte, con un piquetero muerto, las carreteras bloqueadas y temor al desabastecimiento de alimentos y de gasolina, constituye la primera prueba de fuego del diálogo social del que tanto suele presumir Zapatero en contraste con la cruda realidad de la crisis económica que sigue negando, tontamente, el Gobierno. Haría muy bien el presidente del Ejecutivo en mantener una charla con Felipe González para que le cuente lo que ocurrió el 14 de diciembre de 1988 cuando el fallido “plan de empleo juvenil” del Gobierno socialista de la época los condujo a una importante huelga general, en la que, además de la ruptura social, se produjo una quiebra histórica entre el PSOE y la UGT.
No estamos todavía en esa situación, pero los nubarrones del transporte sólo son el principio de una gigantesca tormenta que estaba anunciada y ante la que el Gobierno ha sido incapaz de reaccionar a tiempo, y por eso negocia ahora contra el reloj, temeroso de que el envite sindical se propague a gran velocidad contaminando otros sectores como los de la pesca y los de la agricultura. Los que no tardarán en ponerse a la cola de la ventanilla para las subvenciones de carburantes. Y así, uno tras otro, los distintos sectores de la economía, donde ya se registran importantes bolsas de parados.

Tan por detrás y a remolque va el Gobierno en todo esto que ayer se vio en la necesidad de aprobar en el Parlamento una moción del Partido Popular a favor de medidas urgentes para los sectores afectados por la subida de los carburantes. Iniciativa que aprobó toda la Cámara, dando una imagen nada usual en el Congreso de los Diputados, lo que anuncia una legislatura muy especial en la que los ditirambos políticos —incluidos los disparates de los nacionalistas— van a dar paso a la prioridad económica y social por causa de la crisis que ya está estallando sobre nuestras cabezas.

Y que se cuide Zapatero de unir esta tormenta con la otra tempestad de la semana de las 60 horas laborables, que viene de Europa, y sobre la que ya ha hecho severas advertencias el líder de UGT, Cándido Méndez. No vaya a ser que a este camelo que está resultando ser el vicepresidente Solbes, se le ocurra, de verdad, hacer juegos malabares y acabe rompiendo toda la vajilla político/social que ahora baila sobre delicados bastones de bambú, porque, una vez que se rompa un plato, se irán al suelo todos los demás.

Ahora vamos a ver el verdadero izquierdismo de Zapatero y su capacidad para abordar problemas de índole económica y social, lejos de las tonterías que tanto le divierten, como la del inútil Ministerio de la Igualdad, donde la titular del departamento, Bibiana Aído, ya ha dado sonoras muestras de sus ocurrencias y locuacidad con lo del teléfono para agresores, y su lenguaje tan peculiar que la sitúa como “miembra” del Gobierno. Estamos en tiempo de crisis, por más que lo niegue Zapatero, y vienen curvas muy peligrosas, como esas que llenan los camioneros a las entradas de las grandes ciudades. Un tiempo complicado que pondrá a prueba al presidente y a un Gobierno que no parece dar la talla ante los retos que sólo han comenzado a estallar.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=11/06/2008&name=manantial

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