miércoles, junio 11, 2008

German Yanke, Transportes y subvenciones

miercoles 11 de junio de 2008
Transporte y subvenciones

Germán Yanke
La huelga de transportistas se envenenó ayer con la muerte por atropellamiento del integrante de uno de los piquetes mal llamados informativos. Un suceso ciertamente lamentable cuya responsabilidad habrá que dilucidar, pero que no quita un ápice de la irresponsabilidad con que se han organizado y tratado estas movilizaciones.
No hay duda de que el transporte padece antes que otros sectores el efecto del encarecimiento del combustible, que algunos cifran en el cuarenta por ciento en el plazo de los últimos doce meses. Seguramente es cierto además que las empresas transportistas sufren, además, la competencia de otras compañías o individuos ilegales que, en esas condiciones, pueden bajar los precios que a ellos no les permite la cuenta de explotación. Sin embargo, la solución no puede ser la subvención del Estado —que sería una suerte de impuesto general en beneficio de unos pocos—, sino un mercado libre en el que, ajustándose a la ley, es decir, persiguiendo a los ilegales, los precios finales reflejen los costes y la iniciativa particular consiga los efectos beneficiosos de la competencia.

Tampoco es de recibo el tipo de movilizaciones que se han llevado a cabo, que además es de un sector minoritario del sector, el que no ha querido ni esperar a que su presión negociadora consiga ayudas de las ubres del Estado. La paralización de las carreteras, los boicots, el amedrentamiento de quienes querían seguir trabajando no es, desde luego, el aval lógico para pedir medidas extraordinarias que el sistema económico no recomienda. La situación puede ser dura para muchos, pero no sólo en ese sector empresarial y, mientras otros tienen que apechugar con las dificultades o renegociar sus contratos, parece que se admite pasmosamente que haya, en la crisis, algunos privilegiados. La conmoción por esta muerte no puede obviar la realidad.

Desde el punto de vista político, nada peor podría hacer el PP (y ya se han escuchado algunas voces en este sentido) que, aprovechando que las reclamaciones de los huelguistas son al Gobierno, sumarse a políticas intervencionistas que nada resuelven, salvo conseguir la tranquilidad momentánea en beneficio de los que no tienen ningún derecho a alterarla.


http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=11/06/2008&name=german

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