lunes 9 de junio de 2008
La ventaja de Ibarretxe
Germán Yanke
Juan José Ibarretxe tiene un largo empeño de desconfianza —y a menudo inquina— al sistema constitucional, que incluye en nuestro caso el sistema parlamentario. La concepción del Pueblo —del que los dirigentes nacionalistas serían interpretes— en contraposición a la ciudadanía es un viejo axioma, y no sólo porque la ciudadanía es la española, con los derechos que reconoce la Constitución, sino porque el propio concepto de ciudadanía se opone frontalmente al dogmatismo de pretendidos derechos históricos o a cualquier fundamento étnico de la vida política como el nacionalismo pretende.
Ahora, con su referéndum a cuestas, afirma desconfiar del sistema parlamentario y de que los partidos políticos sean los legítimos representantes de los ciudadanos en las instituciones: por eso —dice— hay que preguntar “al pueblo”. La afirmación es una aberración legal y una trampa porque no encuentra otro modo de contrarrestar la evidencia de que, además de entregarse a un aventurerismo ilegal, lo hace en contra de la sociedad vasca. El nacionalismo vasco es el paraíso de las mistificaciones, y todas ellas tienen siempre ese carácter antidemocrático, se disfrace la mona de asamblearismo o etnicismo.
Su único empeño es ahora asumir la dirección del nacionalismo entendido como “acumulación de fuerzas”, esto es, concebido como un todo en el que el PNV asume la doctrina de ETA/Batasuna a cambio de que ésta acepte, obligada por las circunstancias, la dirección institucional del Gobierno de Ibarretxe. No es que no se haya preguntado a los ciudadanos, como ahora pretende Ibarretxe hacer ver, sino que no quiere escuchar a la mayoría de la ciudadanía.
Si la oposición a Ibarretxe fuera mínimamente inteligente y desprovista de complejos, Ibarretxe —y sus ideas políticas— no superarían el listón de consideración de un Haider cualquiera o algún otro fanático residual (residual aunque ocasionalmente obtenga apoyos). Pero al largo fanatismo de Ibarretxe y a la falta de proyecto democrático del PNV se corresponde un paralelo complejo de sus adversarios con el que siempre han contado. Y veremos si siguen haciéndolo.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=09/06/2008&name=german
lunes, junio 09, 2008
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