lunes, junio 09, 2008

Pablo Sebastian, Zapatero, en el remolque del camion

lunes 9 de junio de 2008
Zapatero, en el remolque del camión

Pablo Sebastián
A este Gobierno le crecen los problemas económicos por doquier y parece incapaz de hacerles frente con sentido de la oportunidad. Ahora son los camioneros los que le piden a Zapatero que se suba al camión, pero, por lo que se ve, Zapatero prefiere ir en el remolque con todo su Gobierno y, de manera muy especial, con el vicepresidente Solbes, un inútil disfrazado de gran sabio, y la ministra Álvarez haciendo de las suyas y provocando las iras de los conductores, mientras se avecinan otras huelgas en el sector de la pesca y la agricultura.
El Gobierno, primero disimulando por interés electoral y ahora perdido en la confusión general, ha llegado tarde a la crisis financiera, como a la de la construcción. Y ahora llega tarde a la crisis de los carburantes, cuando todos estos escenarios estaban anunciados desde hace varios años. Sin embargo, el presidente Zapatero está preocupado con los problemas de Berlusconi en la inmigración, con solucionar el hambre en África, con la alianza de las civilizaciones y con las elecciones americanas o con la crisis del PP. Pero de lo de los españoles ni se acuerda, y ello le va a costar muy caro a nada que se vayan recomponiendo los problemas que afectan a los partidos de la oposición (PP, PNV, IU y ERC, aunque este último parece haber pasado lo peor, o puede que el inicio de una gran crisis por la derrota de Carod ante Puigcercós, en unas elecciones abiertas en la que sólo votó el 30 por ciento de sus electores y militantes del partido).

Cuentan que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, consciente de lo que se viene encima —y puede que de la inutilidad de varios ministerios y de algunos de los ministros y ministras—, amonestó el pasado viernes severamente a varios miembros del Gobierno para que no se duerman en los laurales y tomen iniciativas. Naturalmente, cabe imaginar que una de las aludidas fue la recusada ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que una vez más ha exhibido su rudeza e incapacidad política en la huelga de los transportes, desafiando a los autónomos. Aunque de ello sólo tiene la culpa Zapatero por no haberla cesado y haber atendido las presiones de Manuel Chaves, que no quiere ver a Magdalena en Andalucía ni en pintura.

A la ministra Álvarez, y al Gobierno en general, se les ha podrido la crisis del transporte, nacida de la espectacular subida del precio de carburantes que afecta a los transportes, la pesca y la agricultura y que, a pesar de que estaba cantada y, al llegar, no ha sido prevista y atendida por el Ejecutivo de Zapatero como merecía, hasta que ha estallado la contestación y crecido la huelga que amenaza con afectar al aprovisionamiento de varios productos, incluidos los carburantes y la alimentación.

Todo ello con la lógica alarma social en amplios sectores de la sociedad, donde se ha comenzado a hacer acopio de alimentos y de gasolina, ante el temor de que los mercados queden desabastecidos, lo que, por otra parte, facilitará una nueva subida de los precios, mientras que en el transporte y en la pesca se anuncian despidos que se sumarán a los de la construcción.

Como siempre, el Gobierno le echa la culpa de todo a los altos precios del petróleo (a ver si con todo esto se enteran Zapatero y los ecologistas de la importancia de tener centrales nucleares en nuestro territorio), algo que se veía venir y que en ningún momento sirvió para que el Ejecutivo tomara las medidas previas a una crisis que ahora degenera en conflicto social. Y en la que la ministra Magdalena y el vicepresidente Solbes brillan por su patente inutilidad dejando al Gobierno y al presidente a remolque de la crisis en vez de actuar con premura y de escuchar a los trabajadores que le han pedido a Zapatero que se suba, junto a ellos, en la cabina del camión.

http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=09/06/2008&name=manantial

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