miércoles, junio 07, 2006

Sobre el precio o la gratuidad de la paz

Palique

Sobre el precio o la gratuidad de la paz
Santi Lucas

8 de junio de 2006. El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Diego López Garrido, se mostraba aparentemente escandalizado el otro día en una entrevista radiofónica por el hecho de que algún mortal pudiera poner en duda que el Gobierno vaya a pagar un precio político por la paz. El presidente Rodríguez Zapatero adopta en sus palabras la misma extrañeza. La hipótesis debe ser inconcebible y descabellada porque así lo decretan López Garrido y el Gobierno, es decir, por un acto puro y simple de fe, pero no porque no sea un hecho manifiesto y al alcance del discernimiento común. Desmentir una y otra vez que no habrá un costo político derivado del cese del terrorismo en España, incluso de forma airada, no resuelve, por sí mismo, la impresión que día a día alimenta y engorda la tesis contraria. Pero la presunción crítica y contundente se ha denunciado desde muchos sitios. "Si se convocan dos mesas políticas, Zapatero ya habrá pagado un precio político", lo piensa así, con una ponderada sencillez, el filósofo Fernando Savater.Los representantes socialistas se enardecen y revuelven mucho cuando se les plantea el afeamiento de una negociación política con ETA, mil veces negada, pero no pueden evitar que la próxima cita PSE-Batasuna sea la más palmaria constatación de ese estadio indeseable. Lo que menos interesa al PSOE y al Gobierno es que las cosas sean lo que parecen ser, que sean lo que son, que sean lo que van a ser. Como en tantos otros campos, la realidad sobre el fin del terrorismo se construye a voluntad del intérprete oficial. Ya lo he dicho otras veces: o conmigo, o contra la paz. Si no coincides, estorbas. Si no aplaudes, sobras. Si no te sumas, entorpeces.El precio o la gratuidad de alcanzar la paz definitiva, que anhela/ansia/ambiciona todo el mundo, y sólo un canalla puede suponer a otros lo contrario, es la almendra de la cuestión. Ventilar la conjetura de una negociación con ETA con el histerismo y alharacas de una forzosa, ciega y unívoca confianza en las iniciativas del Gobierno no es lo más conveniente. Los terroristas ya han decidido las tres condiciones principales para continuar la tregua: reconocimiento político a la interlocución de la paz, integración de Navarra en el País Vasco y derecho de autodeterminación. La primera la han logrado. De balde, nada.

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