lunes, noviembre 10, 2008

Valentin Puig, Indicativos para el PP

Indicativos para el PP

VALENTÍ PUIG

Martes, 11-11-08
EL salto cualitativo de internet en la política tarda en valorarse como un elemento fundamental de la victoria de Obama. Es muy curioso que eso quede tan vinculado a un político que también ha demostrado que la elocuencia puede volver a ser lo que fue. No se trata de sacar del armario la oratoria de Castelar. pero a lo mejor los políticos aprenden a complementar sus incursiones en el «sound bite» televisivo con el valor de la palabra, de la expresión a la vez discursiva y emocional. Los políticos españoles tienen, pues, dos ejemplos a seguir: personarse en internet y revitalizar la palabra. En concreto, para el PP las elecciones presidenciales americanas pueden haber sido indicativas respecto a evitar la tentación Palin, ofrecer un partido político con mayor capilaridad, crecerse en la claridad y prever mejor los movimientos de Zapatero.
Descartar la tentación Palin es una primera enseñanza de la victoria de Obama. Quienes inicialmente creímos que Sarah Palin representaría una reactivación de la campaña republicana, al poco pudimos ver cómo la candidata vicepresidencial no sólo no sumaba, sino que posiblemente restaba. Dañó a un McCain cuya campaña consistía en buscar el voto independiente y centrista. Ese es un claro indicativo para el PP, pero no porque le hagan falta rectificaciones copernicanas. Por los análisis más recientes de los resultados del 9 de marzo una buena porción del voto de centro está con el PP. Es un voto que el PP tiene que afianzar, extender y fidelizar más, contrarrestando las iniciativas del zapaterismo que buscan convertirle en partido polarizador. Caer en la tentación Palin sería caer en la trampa de Zapatero.
El votante USA ha dado una lección a la falta de capilaridad de los dos grandes partidos. Ha apostado por un Obama que parece incrementar las dosis de capilaridad del sistema político o, al menos, da a creer que lo ha logrado. En España, el modelo de partido está en crisis desde hace tiempo y los propios políticos prefieren ignorarlo. Eso ha provocado cuellos de botella nefastos. Si recriminamos de la falta de movilidad social a la sociedad española, la misma crítica merecen unos partidos políticos ajenos a la meritocracia y a los modos de fluidez característicos del siglo XXI. Para el PP, casos de enfrentamiento soterrado entre facciones y algún desperfecto regional requieren de un arbitraje consensual que tenga anclajes permanentes. Otro fleco: la posibilidad de que algunos parlamentarios insatisfechos castiguen a la dirección del PP con la inactividad parlamentaria es infamante para el electorado. Honrarás tu escaño: es el primer deber de quien tiene el privilegio de representar la soberanía popular.
Para el PP, la claridad es la mejor réplica a un Zapatero que ha acomodado la verdad a sus deseos al irse incubando la crisis económica. La dimensión de una tan liviana noción de la verdad es asombrosa. Obama nunca ha negado la crisis, sino que anunció «sangre, sudor y lágrimas», dejando su origen en manos de George W. Bush. Es por lo mismo que el PP no tiene por qué contentarse esperando que la crisis entre por los poros de la sociedad y desemboque en el descrédito político de Zapatero. En primer lugar, porque quizá no ocurra exactamente así, y en segundo lugar porque el deber de la oposición es fiscalizar al gobierno y ofrecer claras alternativas. Una ventaja del PP es que las tiene, avaladas por su experiencia de gobierno.
La misma experiencia en política exterior sugiere al PP que module posiciones según lo que acontezca. Por ejemplo: reducir cotos ideológicos y divisar el buen punto de equilibrio entre lo que es la fidelidad al atlantismo y la gran cancha de la Unión Europea, en la que el PP opera en los amplios márgenes de maniobra del Partido Popular Europeo, sin necesidad de ser más proamericano que los «neocon», ni más retraído ante el proceso europeo que los euroescépticos británicos. En no poca medida y en todos los terrenos, lo que mejoraría las expectativas del PP es aprender a predecir con más precisión los movimientos de Zapatero en el tablero. En la predicción se basan las mejores contraofensivas y la eficacia de las maniobras preventivas. Se vio en la campaña de Obama. Lo reconoce incluso el noble y honesto McCain.
vpuig@abc.es

http://www.abc.es/20081111/opinion-firmas/indicativos-para-20081111.html

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