lunes, noviembre 10, 2008

German Yanke, Cumbre y circo

martes 11 de noviembre de 2008
Cumbre y circo

Germán Yanke

Imagino que a nadie se le oculta que las reuniones del presidente Rodríguez Zapatero para "preparar" la Cumbre de Washington son parte del circo de la política y no propiamente de la cumbre. No parece que vaya a haber, en primer lugar, una posición "española" en la reunión y, la verdad, sólo faltaría. No porque el presidente vaya a ocupar un asiento cedido por Francia, sino porque es de esperar que la posición europea sea común y responda a lo ya acordado y no a sugerencias de última hora, ya sean de banqueros, sindicalistas o de la mismísima oposición.

Por otro lado, en el improbable caso -y tan sorprendente como paradójico- que el presidente quisiese aunar todos esos puntos de vista y sugerencias para viajar con una suerte de posición consensuada, no parece que, ante tema tan serio, el procedimiento sean estas reuniones más o menos improvisadas, sin preparación técnica previa y sin un orden del día claro y concreto. Todo vale para ir bien pertrechado, claro, pero no se puede sino pensar que estas reuniones y charlas de café son una operación propagandística del presidente, hábil sin duda en su estrategia interna, y nada más. Para añadir sorpresa a la sorpresa, y paradoja a la paradoja, el presidente, con el líder de la oposición y los agentes sociales, no se anima a negociar seriamente las reformas estructurales que demanda nuestra economía y les propone, sin embargo, que comenten el sistema financiero internacional.

Resulta, no obstante, bastante europeo ya que la Unión, incapaz de una regulación común para los países miembros, entre los que ya empiezan a aparecer las discrepancias incluso sobre lo esencial, se dispone a dar lecciones sobre el sistema financiero global.

A Mariano Rajoy, al que andan algunos de sus críticos buscándole las cosquillas -por decirlo suavemente-, ya le empiezan a advertir de que la reunión es una engañifa y que lo mejor que podría hacer es darle un corte de mangas al presidente. Si se hiciese así se añadiría la indignidad de la oposición a las artes malabares del Gobierno. Al líder de la oposición le corresponde asistir a la reunión a la que ha sido convocado y, además, no convertir en una trifulca pública lo que es más necesario en estos momentos: la confianza de los ciudadanos. En el encuentro, y sobre lo que se va a tratar en Washington, no podrá determinar nada, aunque sí explicar sus criterios al presidente. Tampoco de éste y de sus colegas podrá ciertamente esperarse decisiones de definitivo alcance, teniendo en cuenta que el convocante está en periodo de abandonar la Casa Blanca y que el presidente electo, al parecer, no desea estar presente.

Lo que puede hacer Rajoy, sin embargo, es insistir en la única exigencia clara a los planes de rescate financiero, que es la transparencia de toda operación realizada con fondos públicos, y reiterar que nuestra particular situación, al margen incluso de los flujos importados de la crisis financiera, requiere medidas urgentes y reformas profundas, que son las que se deberían negociar en la Moncloa. Tendría gracia que se pueda consensuar el mensaje para la cumbre y no los Presupuestos Generales del Estado en la situación ya dramática en la que estamos.

http://www.estrelladigital.es/ED/diario/53048.asp

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