miercoles 11 de junio de 2008
Costa y la primavera
POR TOMÁS CUESTA
LA primavera, para muchos, en vez de una estación, es una patología recurrente. Es el apeadero de las alergias pertinaces, de los gripazos por sorpresa, de la ansiedad a piñón fijo y de los descosidos en las entretelas. La primavera es un enhebre de los poetas líricos, de los adolescentes con barrillos y de los grandes almacenes. Y, también, por supuesto, de las multinacionales farmacéuticas que venden ansiolíticos como si fueran pan caliente. Porque la primavera dispara el «mal de vivre», el dolor de vivir, una hermosa expresión aunque sea francesa. El dolor de vivir -llámese depresión, melancolía, bajonazo o acedia- es aún más doloroso en esta época chunga, caprichosa y veleta, en la que la naturaleza se disfraza de suripanta de la tele y las chicas en flor abruman las aceras con su carnalidad insolente. O los chicos en flor, lo que prefieran. Para gustos, colores, y, para apetencias, géneros.
Dejando a un lado el desajuste emocional («quien lo probó, lo sabe», igual que la pasión, según Lope de Vega), obviando los conflictos de puertas hacia dentro, la primavera, siempre abundosa en crisis, en este año de gracia es que es un no parar, un desenfreno. Crisis en el ladrillo, crisis en el empleo, crisis en los juzgados, crisis en la alacena. Hasta en el Barça andan en crisis porque no tocan pelo. Sólo José Tomás se salva del naufragio, reventando la plaza y la reventa. En el 98 (cuando los yanquis, en Cavite, pasaportaron al sobrero del imperio), la ruina colonial nos pilló en plena feria -media entrada en Las Ventas- y la afición pedía más caballos en vez de más gobierno. Claro que aquella crisis es historia, y lo de ahora, en cambio, no llega ni a historieta. Mas el paralelismo ahí queda.
En cualquier caso, frente a la «crisis de ilusión» que ha convertido a la derecha en un barbecho; frente a una oposición que no se opone y que parece que ha pedido la excedencia; frente a un Rajoy que antaño galleaba y hogaño galleguea; frente a esa crisis de astenia ideológica que ha sumido al país en la hemiplejia... Enfrente de semejante panorama todas las otras crisis son «peanuts», cacahuetes. La crisis de ilusión es un hallazgo de Juan Costa, ese señor que, hablando por la radio, es clavadito a Butragueño y que estaba llamado a interpretar en Valencia el mismo papel que El Buitre en el estadio de Querétaro. Sin embargo, resulta más sencillo cascarle cuatro goles a la selección danesa que conseguir lanzar un tiro libre (¿Libre? ¿Quién dijo libre? ¡Jodidos disidentes!) contra una portería tapiada con cemento.
Valle-Inclán dejó escrito en sus sonatas que la ilusión es un tapiz entretejido por los enamorados o por los enfermos. ¿En qué consiste, entonces, la crisis de ilusión que denunciaba el señor Costa, si no con santa ira, con piadosa vehemencia? ¿Hay diez millones largos de españoles a los que el señor Rajoy les ha puesto los cuernos? ¿Estamos en las últimas o queda algún remedio? Coño con don Juan Costa. A buenas horas, mangas verdes. ¿O no es éste el Juan Costa que aguaba más el vino que un tabernero quevedesco? Arrepentidos quiere Dios y bienaventurados sean los que han visto la luz tras vegetar largo y tendido en el espeso corazón de las tinieblas. Aunque hay que estar muy ciegos para no darse cuenta de que lo de la crisis de ilusión es una cursilada de las de que aquí te espero y un eufemismo descastado en vez de un argumento. Añádanlo a la cuenta de los efluvios perniciosos de la dichosa primavera.
Nadie es perfecto, al cabo, nunca hay dicha completa, el mejor escribano echa un borrón y «aliquando bunus dormitat Homerus». ¿Qué se le va a afear al señor Costa si hasta al viejo Homero se le iba la cabeza? Porque, en definitiva, la crisis de ilusión, fuera de la política, puede dar mucho juego. Si los protagonistas de la prensa rosa son la mitad de espabilados de lo que aparentan, alguien, dentro de nada, declarará solemnemente que ha sufrido una crisis de ilusión que le ha llevado a romper con su pareja. ¡Qué delicadeza!
http://www.abc.es/20080611/opinion-firmas/costa-primavera_200806110254.html
miércoles, junio 11, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario