miercoles 14 de mayo de 2008
LAS PESQUISAS DE MARCELLO
Montoro, ¿portavoz y comisionista?
Lo que le faltaba a Mariano Rajoy es un escándalo de índole política y económica en torno a su nuevo portavoz de Economía en el Congreso de los Diputados, el ex ministro Cristóbal Montoro, el que les “birló” el sillón a Pizarro, Costa y Cañete. El mismo que, al parecer y según serias fuentes empresariales españolas, podría andar en coplas o en valsecitos peruanos, por haber pedido sabrosas comisiones para abrir, a través de su empresa, Montoro y Asociados, la puerta que dice controlar de la ministra de Obras Públicas de Perú, señora Zabala, miembro del Gobierno socialista de Alan García, que tiene entre sus proyectos de obras públicas la construcción del metro de Lima. Sabroso bocado del que la empresa de Montoro se querría llevar, por lo menos, la melena del león.
Esperemos que esto no sea así porque, de lo contrario, Montoro debería abandonar, inmediatamente, el Congreso de los Diputados y, por supuesto, el cargo de portavoz. Porque no se puede trabajar en la política española, como alto dirigente del Partido Popular, y estar mediando de comisionista entre unas empresas españolas y el Gobierno socialista de Perú. Lo que, en caso de confirmarse, pondría en delicada situación al portavoz económico del PP en el Congreso ¡Menuda lección económica para hacer oposición!
Para empezar, sería bueno conocer la versión del propio Montoro, a quien Soraya Sáenz de Santamaría debería pedir una aclaración dado que estamos ante un caso que afecta a su directo colaborador en el Congreso de los Diputados. Y, para completar esta aclaración, no estaría nada mal que el PSOE, por iniciativa de José Blanco, pidiera a sus compañeros socialistas de Perú los datos pertinentes del caso.
A ver si es del todo cierto que Montoro, el portavoz económico del PP, es intermediario económico del Gobierno socialista de Alan García (por cierto, ¿se acuerdan del metro de Medellín y del “caso Enrique Sarasola”?), donde el ex ministro de Aznar presumiría de tener buenas entradas y sorprendentes relaciones políticas. Las que, al parecer, se extenderían a una empresa de Perú, Graña y Montero, con la que los empresarios españoles aspirantes a la concesión de obras y puesta en marcha del metro de Lima tendrían que contar ¡comprándola! —por sugerencia de Montoro y Asociados—, lo que se sumaría al coste de la pretendida comisión de la intermediación.
Estamos ante un caso que, de confirmarse, incluiría una incompatibilidad política manifiesta, amén de un posible escándalo político/económico, a la vista de lo que traslucen fuentes empresariales españolas dignas de toda solvencia. Naturalmente, el ex ministro podrá decir que se trata de una simple gestión profesional, de un mal entendido, que sólo quería ayudar (sic, gratis total) al ofrecer sus servicios, o algo así. Pero si quien ostenta un cargo de la máxima confianza del PP ha pedido comisiones por intermediar con un Gobierno extranjero, la cosa, como poco, es para sospechar. Y si alguien se lleva una importante comisión en un negocio con un país pobre y amigo de España, como es Perú, pues además de lo que todo esto puede suponer para el PP, estaríamos ante una notoria inmoralidad.
http://www.estrelladigital.es/diario/articulo.asp?sec=opi&fech=14/05/2008&name=marcello
miércoles, mayo 14, 2008
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