jueves 8 de mayo de 2008
El ‘La, la, la’ y el ‘Chiki.chiki’, una engañosa controversia
Félix Arbolí
Q UERIDO José Luis Navas: No has podido ser más breve, certero y preciso en tu “Comentario” de ayer. Tienes la rara habilidad, que no todos poseemos, de decir las verdades y comentar los hechos más relevantes en el espacio más breve posible. Posees el don de la concisión. Algo muy difícil para un andaluz, que al exponer cualquier teoría o realizar un simple comentario consulta ampliamente el diccionario, exprime al máximo su imaginación y emplea el mayor número de palabras que en ese momento se le venga a la memoria. Tu comentario sobre el timo del “toco mocho” musical, llamado “Chiki-Chiki” y su espantoso y ridículo intérprete llamado “Chikilikuatre”, es sobrio, veraz, responsable y sensato. Todo lo contrario de lo que se dijo en ese programa televisivo, donde dicen que recuerdan hechos pasados, aunque por lo que allí se oyó, nunca hayan pasado. No sé hasta cuando van a durar esos artífices del engaño, la ignorancia y el come coco descarado que tienen para con todos los televidentes. Resulta grotesca, pedante, zafia, manipuladora y atosigante esa cuadrilla de “doctos” (en no sé qué clase de materias), que haciéndose pasar por periodistas o denigrando a una profesión digna y seria que no sé en qué universidad pudieron estudiar, hablan casi “ex cátedra”, con una seriedad que aploma por su osadía, de una serie de personas, asuntos, acontecimientos y circunstancias que por su edad no vivieron y en los libros no constan, salvo en aquellos amañados de forma torcitera y que tan pródigamente circulan actualmente. José Luis Uribarri, el sempiterno presentador de los festivales de Televisión y de gran número de programas musicales, ha vivido como un auténtico marqués con fortuna, (hago esta salvedad para diferenciarlos de aquéllos que a pesar de su “coronita” en el pañuelo y en la camisa, están más tiesos que una mojama), gracias a su maestría en este arte, y pasó de anunciar disfrazado de chinito, con coleta y gorro incluido, el flan chino “El Mandarín”, a alcanzar el éxito, la fama, los halagos y por supuesto, las pródigas finanzas. Fue todo un personaje en aquella lejana época de hace varios decenios, (finales de los cincuenta y años sesenta), donde pocos eventos de la “tele” no contaban con su presencia y colaboración. Le llovían los contratos para presentar galas, intervenir en acontecimientos fuera de la pequeña pantalla y hasta disfrutar de una relevante posición artística y social en el “denigrante” Régimen de Franco, que era entonces el que partía el bacalao en todo tipo de sucesos. ¿Estuvo también en las galas del l8 de julio? No me extrañaría, dada su importancia y popularidad. En “La, la, la”, música y letra del Dúo Dinámico, fue la canción seleccionada por TVE para representarnos en el Festival de Eurovisión en 1968, cuando este certamen tenía prestigio y seriedad y se preocupaban en que las canciones participantes fueran buenas, pegadizas y con reconocida categoría artística. El elegido para interpretarla fue Serrat, y se empezaron a mover las poleas de la propaganda en ese sentido. Más adelante, éste intérprete manifestó su deseo de cantarla en catalán, su lengua materna. Hoy, no habría nada que objetar, pero en aquellos tiempos regían otras normas y subsistían distintas costumbres, no me meto en honduras ni para bien o para mal. La cuestión es que Franco monta en cólera y dice que se cante en castellano (el idioma oficial de entonces para toda España y el que debiera seguir siéndolo en la actualidad, junto a las demás lenguas regionales) y se elige a Massiel como intérprete. Lógicamente se promocionó la canción dentro y fuera de España, como se sigue haciendo en la actualidad y se ha venido haciendo en todas las épocas y por un golpe de fortuna o porque a algunos de los jurados les gustaba, resultó ganadora. Y Massiel se convirtió en una especie de heroína nacional, con su Lazo de Dama de Isabel la Católica concedido por el Caudillo y aceptada por la artista, y siendo recibida en el Pardo con los agasajos propios de una triunfadora que ha logrado llevar a la música española a los más altos lugares de Europa. No hubo galas sin Massiel, ni recepción oficial, ni prebenda que se le resistiera. Parecía que había conquistado el Peñón de Gibraltar por lo menos, ya que el triunfo se lo birló a Inglaterra. A Serrat su amor a Cataluña le costó el ostracismo y el boicot y hubo de salir más allá de nuestras fronteras para poder continuar su carrera musical. Conste que es uno de mis cantantes favoritos, como intérprete, compositor y poeta. Ni Franco se movió de España, porque no lo hizo en toda su vida como Jefe del Estado, a excepción, creo, de un corto viaje a Portugal , ni mandó a sus ministros que fueran a comprar votos para el “La, la, la”. Creo que no hace falta aclarar que un hombre tan ingenuo y tonto, como pretenden presentárnoslo los que le chuparon los oídos en vida o se hallaban escondidos por el miedo o camuflados cobardemente bajo una camisa azul y que alardean hoy de antifranquismo, no hubiera llegado adonde él llegó, ni a sostenerse en el mando hasta que Dios se lo llevó, porque no hubo el coraje suficiente para hacerlo a lo macho. Hasta Massiel la artista mimada del Régimen, al igual que Marisol, se esfuerzan hoy en proclamar su izquierdismo, como si fuera una ofensa el que su arte y simpatía le hicieran recibir los aplausos y los afectos del entonces Jefe del Estado. También he de reconocer que en mis jornadas diarias mañaneras y mis noches bohemias madrileñas, no he visto jamás que los muertos, asesinatos y ejecuciones fueran la nota dominante en esos años y llenaran nuestras calles. ¡Como se les puede ocurrir tamaña falacia!. Sólo mataron a Jarabo a garrote vil por el asesinato a sangre fría de unos prestamistas, a pesar de que su tío ostentaba un alto cargo en el Supremo o la Audiencia Nacional. Juro solemnemente que en ese tiempo, fuera la hora que fuese del día o de la noche, recorría las calles, plazas y callejones de Madrid sin la menor preocupación, ni el más mínimo temor. La seguridad estaba plenamente garantizada para todos, a excepción del que se metía en camisas de once varas y con muy malas intenciones. Lo que desgraciadamente no podemos afirmar con esta Democracia que nos han inventado. Jamás tuve un leve altercado o me vi envuelto en alguna pelea callejera y conste que había noches que dormía al relente o bajo los escaparates de una tienda de la Gran Vía, utilizando un periódico o cartón como lecho. ¿Quién es el guapo que con corbata y reloj, vestido como clase media, se queda dormido en la calle durante toda la noche y se despierta ileso y sin nada que echar de menos?. Pero aquellos eran tiempos malos e indeseables y éstos eficaces y buenísimos. ¿De qué pueden hablar ese corro de cotorras que estaban en pañales o no habían nacido cuando aún mandaba y vivía Franco?. Por lo visto, este año vamos a ganar en Eurovisión gracias a Chiquilicuatre y su pegadiza y magnífica melodía. ¡Ojalá!. Creo, no obstante, que si los jurados son serios y honestos, no podrán votar a ese esperpento que no habla nada bien de la categoría y seriedad de la música de un país. En mi tierra llamamos “chikilicuatres” a los chistosos que no tienen gracia y a las personas que no se dan a valer. Al menos, son recuerdos de mi infancia. Y perdonen este comentario, pero estamos en un país donde tiene o debe tener carta blanca la libertad de expresión. Y esta es la mía. Hay un refrán castellano, que me contaba mi madre en aquellos lejanos años de mi infancia, que dice “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas”. Como todo nuestro refranero, verdadero compendio de la sabiduría popular, siempre lleva razón y en esta etapa que estamos viviendo solo sabemos atacar, denigrar y ofender y si no tenemos razón nos da lo mismo, lo esencial es mantener ocupado el rabo de nuestros diablos cuando no tienen algo mejor que hacer.
http://www.vistazoalaprensa.com/contraportada.asp
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