martes 13 de mayo de 2008
Calcetines de Taiwan
POR EDURNE URIARTE
Con su inagotable y provocadora genialidad, Albert Boadella describía a Els Joglars en El Cultural como una empresa de Taiwan que hace allí los calcetines pero no vende ni uno solo en Taiwan. Es un problema comercial común a todos los ciudadanos reacios a la socialización nacionalista en Cataluña o en el País Vasco, que no vendemos un calcetín allí donde tenemos localizada la empresa. Fabrico parte de mis calcetines en mi Taiwan del norte, este artículo, sin ir más lejos, pero cosecho un estrepitoso fracaso en el mercado interior.
Los calcetines pueden haber alcanzado hechuras de concurso de diseño, pero no hay manera de superar el problema de la marca. O sea, yo misma. Y eso no se arregla como lo de la muñeca Nancy en los países musulmanes, colocándole un velo y hasta un burka, si es menester. No es Nancy el problema. Tampoco el calcetín. Lo son los fabricantes de las mercancías. Ya puedes hacer unos calcetines con el árbol de Gernika de estampado, que no conseguirás un cliente. Lo que es comprensible porque los clientes son ante todo prácticos y no quieren pasarse el día disimulando la marca de sus calcetines.
Es la gran diferencia entre los nacionalismos vasco y catalán y el español. Éste último también existe, por supuesto. Pero no es igual que los otros como a algunos tanto les gustaría para hacer su vida más simple. El español es abierto y plural. No expulsa sino que atrae, integra, absorbe. En ese mercado, vendes cualquier calcetín. Hay clientes para todos los estilos. De ahí la deslocalización de empresas en nuestros Taiwanes en busca de un mercado libre y abierto para sus sufridos calcetines.
http://www.abc.es/20080513/opinion-firmas/calcetines-taiwan_200805130252.html
lunes, mayo 12, 2008
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