sabado 16 de diciembre de 2006
Un acto de normalidad
El Partido Socialista de Euskadi, junto con Aralar, sumó ayer sus votos a los del tripartito para rechazar las enmiendas de devolución que mantenían presentadas a los Presupuestos de 2007 tanto el Partido Popular como EHAK. La mayoría alcanzada permitirá que el Ejecutivo disponga el próximo año de unas cuentas públicas aprobadas para ejercer, sin mayores trabas, su acción de gobierno. Pero el acuerdo logrado entre los socialistas y los representantes del tripartito viene, además, a indicar que lo que en el ejercicio pasado se entendió como un acontecimiento excepcional ha comenzado a devenir un hecho normal: el Gobierno y el principal partido de la oposición pueden entenderse con el fin de no dejar paralizada la actividad institucional. Para llegar a este punto ha sido necesario que las dos partes se libraran de la sobrecarga ideológica que durante los últimos años ha venido lastrando la política vasca. Así, el debate presupuestario puede versar sobre los asuntos que, por su relación directa con la vida de los ciudadanos, son más susceptibles de ser acordados: educación, sanidad, vivienda, servicios sociales, etcétera. El compromiso entre socialistas y nacionalistas tiene sin duda que ver con el nuevo clima de entendimiento que se ha instaurado entre ambos grupos, tanto en la política vasca como en la española, a raíz del llamado proceso de paz. Pero, aunque fuera coyuntural, es un factor positivo para la estabilidad institucional, en una comunidad tan necesitada de normalidad como la vasca.Esta actitud realista y pragmática contrasta, sin embargo, con otras posturas que también se dejaron notar en el debate presupuestario de ayer y que parecen aún ancladas en el exceso ideológico. Porque, reconocido el derecho al desacuerdo, incluso radical, que toda oposición tiene para rechazar las propuestas del Gobierno, sólo a un exceso de ideología pueden atribuirse las razones fundamentales por las que tanto el Partido Popular como el EHAK dijeron oponerse al proyecto de Presupuesto defendido por el Ejecutivo. Ayer pareció darse por ya sentada la práctica de votar las enmiendas de devolución por separado en vez de en conjunto. Tal procedimiento, que casa mal con la literalidad de la norma escrita y resulta en exceso favorable al Gobierno, debería ser reconsiderado y acordado con ocasión de la reforma del Reglamento del Parlamento que se encuentra en marcha. Se evitarían así, en momentos de mayor confrontación, espectáculos tan poco edificantes como los que se produjeron hace pocos años.
sábado, diciembre 16, 2006
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