Si Otegi y Zapatero "hacen política", que liquiden toda la violencia
Elsemanaldigital.com
4 de diciembre de 2006. Ayer domingo y hoy lunes se celebra el Día de Navarra, y los festejos han dado pie a declaraciones cruzadas de los distintos líderes políticos, sobre el llamado "proceso de paz" en general y sobre el destino de Navarra en particular. Mientras tanto, ETA ha respondido a las detenciones de terroristas en Francia con una oleada de kale borroka. Las espadas están en alto.La violencia callejera de los simpatizantes nacionalistas ha sido un instrumento político de los radicales. Lejos de tratarse de un fenómeno espontáneo e incontrolable, es una actividad perfectamente dirigida por las mismas personas que negocian con José Luis Rodríguez Zapatero. Los actos de terrorismo urbano aparecen y desaparecen según convenga al diálogo entre el Gobierno y la banda ETA y a las negociaciones políticas que ven como protagonistas al PSOE y a Batasuna. Los hechos lo vienen demostrando desde el inicio del "alto el fuego unilateral" y así lo dejó ver ayer domingo el dirigente batasuno Arnaldo Otegi en un mitin celebrado en Oyarzun (Guipúzcoa), que nadie prohibió a pesar de que Batasuna, como parte de ETA, sigue siendo una organización ilegal.Según Otegi, Batasuna quiere "hacer política", y esto implica que dará los pasos al menos para participar en las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo. Zapatero tiene una oportunidad de demostrar sus convicciones y su firmeza ante esta voluntad de Batasuna: si realmente Batasuna quiere que el "proceso" siga adelante y que incluya su vuelta a la legalidad, el presidente del Gobierno puede supeditar todo a la desaparición completa y definitiva de la violencia, incluyendo por supuesto la kale borroka. Otegi tiene en su mano esa decisión, y Zapatero podría así cumplir, finalmente, su vieja promesa de que "primero la paz, luego la política".No por casualidad, Otegi habló de otra promesa reiterada de Zapatero, que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, recordó el pasado sábado en Burlada (Navarra): el compromiso de que sólo los navarros decidirán el futuro de Navarra, concretado por Rubalcaba en que "no hay fuerza en el mundo que pueda imponer a Navarra un estatus jurídico que no quiera".Otegi comparte esta idea y la considera perfectamente compatible con sus propios proyectos. Esto, que ha sorprendido a algunos analistas en Madrid, es rigurosamente cierto, ya que ETA y Batasuna jamás han pedido la anexión de la Comunidad Foral de Navarra a la Comunidad Autónoma del País Vasco, sino que propugnan la construcción de un nuevo "sujeto político". Otegi ha recordado que la banda no desea "que Navarra deba integrarse en las Vascongadas", sino que se reconozca a vascos y navarros el derecho a la autodeterminación, es decir, en la práctica, la soberanía.La renuncia de los radicales a la kale borroka no puede implicar una recompensa política, ya que se tratará simplemente del cumplimiento de las leyes en vigor. El presidente del Gobierno puede hablar con ETA, pero sólo de cómo y cuándo la banda desaparece; y lo que rebase este límite implicará pagar un precio a un Otegi a quien se ve más seguro y confiado que nunca.
domingo, diciembre 03, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario