lunes, diciembre 04, 2006

Santiago Abascal, El proceso entra en crisis total y queda ver si sera la definitiva

TRIBUNA DE ACTUALIDAD

El "proceso" entra en crisis total, y queda ver si será la definitiva
Santiago Abascal

Las conversaciones de ZP y ETA encallan en la oposición cívica de los españoles a la victoria política de la banda, en una negociación imposible desde el minuto 1. Ahora, a buscar culpables.

4 de diciembre de 2006. Algo se le ha torcido a ZP. Los etarras vuelven a ser detenidos. Nada menos que seis terroristas han resultado atrapados por la policía francesa durante la última semana. Por otra parte, la respuesta etarra no se ha hecho esperar y el mecanismo del terrorismo callejero se ha graduado al alza este fin de semana. Cajeros y contenedores quemados, batzokis y juzgados atacados, amenazas de bomba, alborotadores en la calle, y una sociedad vasca cada día más cercana a la de los años más duros. Y esto tiene una explicación: al Gobierno se le ha torcido la negociación política y ha encallado el mal llamado proceso de paz. Hoy los negociadores gubernamentales están en un callejón sin salida; si no hay contrapartidas políticas para ETA, los terroristas volverán a matar y el Gobierno pagará la factura ante los ciudadanos. Y si hubiera contrapartidas políticas, la sociedad civil española inundará las calles cada vez con más asiduidad, crispación y rechazo al Gobierno, lo cual también colocaría al PSOE en una delicadísima situación. He ahí la encrucijada de ZP. Y he ahí la explicación de la crisis total del "proceso" ZP-ETA. No hay vuelta de hoja. El Gobierno de España debe enterarse de que ETA no va a cambiar y debe desterrar para siempre la ilusión de que ETA renuncie a Navarra y a la autodeterminación en una negociación que, para los terroristas, siempre será política. El socialismo gobernante tiene que caerse del guindo y grabarse a fuego lo que ya saben millones de españoles: ETA sólo renunciará a su objetivo de destruir España cuando las instituciones no les financien, cuando sus grupos sean desarticulados y sus miembros largamente encarcelados. No hay otra solución pero es necesaria cierta humildad –que no tienen los actuales miembros del Gobierno- para admitir que las cosas son más sencillas de lo que parecen. Al contrario, la soberbia les hará culpar al PP de la vuelta etarra a las armas. Con el proceso no han podido lograr el objetivo de aislar y debilitar al PP por lo que, ahora, utilizarán el fracaso del mismo para endosarle al PP la culpabilidad de su ruptura. Pero los españoles no son necios. ¿Acaso puede haber culpabilidad mayor que traicionar a las víctimas y poner sobre una mesa –como si de un cromo se tratara- el futuro de España?

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