viernes 8 de diciembre de 2006
LUIS POUSA
CELTAS SIN FILTRO
La inteligencia de Cuiña
Puestos a recabar opiniones sobre las causas que pudieron provocar los socavones de O Salnés, una de las voces más autorizadas es, sin duda, la del decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de A Coruña, Carlos Nárdiz Ortiz. Nárdiz, que es además profesor de la ETS de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidade de A Coruña y un estudioso del paisajismo en la carretera, considera que ni las lluvias ni las obras de desdoblamiento que se están realizando en la citada vía rápida tendrían que ser un problema si la infraestructura fuese de calidad. Es decir, "el corredor debería de estar proyectado para todas las cargas de tráfico y condiciones climáticas" (ver EL CORREO GALLEGO del jueves, 7 de diciembre, página 7), concluye el profesor.
El parecer del experto difiere radicalmente de la interpretación que de los mismos hechos hacen algunos dirigentes del PP.
Empecinados en exprimir hasta el absurdo la consigna de que todo cuanto de malo sucede en Galicia desde el pasado mes de agosto es consecuencia de los incendios forestales, los populares se afanan en hacer ruido y gesticular, de tal manera que la confusión sustituya al debate o lo impida. Ayudados a veces, todo hay que decirlo, por las reacciones vehementes de algunos altos cargos del Gobierno, que no hacen más que añadir gasolina al fuego. Un disparate.
En tales condiciones, la confrontación política no atiende a la realidad de los acontecimientos, y se pierde en un juego de líos propio de las obras teatrales de enredo:
- Siempre me llevas la contraria.
- No siempre te llevo la contraria.
- Ves, ya vuelves a llevarme la contraria.
Semejante diálogo de besugos no tiene por finalidad aclarar las cosas. Lo cual es justo lo contrario de lo que cabe exigirle a los políticos: que intenten solventar los problemas en vez de crearlos o agigantarlos.
El más elemental sentido común sugiere que lo prioritario en estos momentos es ponerle remedio a los desperfectos y deficiencias que presenta la vía de O Salnés. Y, a poder ser, con la mayor celeridad posible. Pero no es de recibo que se pretenda hacer recaer el peso del malestar ciudadano en quienes precisamente se han puesto manos a la obra para solucionar lo que otros hicieron rematadamente mal. En justicia, la actitud ciudadana que debe corresponder a una y otra actuación ha de ser consecuente con los hechos.
Lo anterior no impide que la Administración ponga en marcha una auditoría, anunciada ayer por el presidente Touriño, para saber las causas que originaron el deterioro de la infraestructura, y, a continuación, determinar quiénes son los responsables del desaguisado.
Coincidiendo en esa línea, el ex conselleiro de Obras Públicas y diputado autonómico, Xosé Cuiña, ha actuado con inteligencia política al solicitar al Grupo Parlamentario de los populares gallegos que el asunto sea abordado en la Cámara, para que ésta determine quiénes son los responsables y de qué son responsables. Cuiña apunta en su escrito a la dirección técnica de la obra.
En cualquier caso, el ingenio de Cuiña para poder defenderse contrasta, en la forma y en el fondo, con el de aquellos dirigentes de su partido que pretenden situar el problema en las coordenadas de una refriega ajena a la realidad del asunto en concreto.
viernes, diciembre 08, 2006
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