lunes, noviembre 10, 2008

Ferrand, El trabuco de hacienda

El trabuco de Hacienda

M. MARTÍN FERRAND

Martes, 11-11-08
TRATAR de serrar con una lima es algo que denota voluntad y esfuerzo en quien así lo intenta; pero no es esa la manera adecuada de serrar. Estas verdades mostrencas conviene recordarlas en tiempos de tribulación y crisis económica para que lo inútil y lo inadecuado no terminen por ocupar todo nuestro tiempo y, con tal de «salir adelante», terminemos por recular en la deseable marcha, individual y colectiva, hacia el progreso y el bienestar. Ahora, por ejemplo, falta dinero y el sistema carece de una liquidez sin la que resulta difícil mantener la actividad de las empresas, grandes o pequeñas, y evitar con ello el crecimiento del paro. Hay que buscarle remedios a tan determinante inconveniente; pero, cuidado, alguno de ellos puede ser peor que la enfermedad que se deriva de su ausencia y otros resultar atentatorios contra la ley y/o la razón.
Se comenta en los mentideros económicos que la Agencia Tributaria, el trabuco especializado en recaudaciones del Ministerio de Hacienda, está siendo «tolerante y comprensivo» en la exigencia de los plazos en que las empresas deben liquidar el IVA y el Impuesto de Sociedades. Es, si es que es así, una vía de financiación que puede aliviar las tensiones de caja en empresas en apuros y, al tiempo que se aplaude la buena voluntad de los promotores de tal chapuza financiera, conviene alarmar con la discrecionalidad y los agravios comparativos que ello podría llegar a suponer. No hay método que pueda aportarle certeza a tan singular modo financiero porque es el equivalente a serrar con una lima o, si se prefiere, a limar con una sierra.
Como la necesidad es mucha, y los riesgos de quiebras empresariales demasiados, parece que, en algunos casos, la Agencia Tributaria llegará más lejos y se dispone a autorizar también el aplazamiento temporal en la liquidación de las retenciones del IRPF de los empleados. Eso ya es más discutible y debiera ser discutido en el Congreso de los Diputados, en el que siempre se termina hablando de lo accesorio en perjuicio de lo fundamental. Aparte de que el IRPF es el primer capítulo de la recaudación directa en las cuentas del Estado, un 80 por ciento, no es menor la circunstancia de que ese IRPF es de los trabajadores y que las empresas, cuando lo retienen, actúan como «agentes» de la Agencia Tributaria. ¿Puede una empresa, por tremenda que sea su falta de liquidez, utilizar lo que no es suyo sin la autorización expresa de su propietario?
Indica la sabiduría popular que a grandes males deben aplicárseles grandes remedios; pero, se supone, con el límite de la ley y del buen sentido. Las ocurrencias, algunas chuscas, con las que el Gobierno trata de atajar la crisis pueden llegar a ser demoledoras y, por eso mismo, debieran pasar por la Cámara, para su visión de conjunto, todas las iniciativas que subrepticiamente ya se están aplicando.

http://www.abc.es/20081111/opinion-firmas/trabuco-hacienda-20081111.html

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