lunes, julio 11, 2011

20110705, La enfermedad del zapaterismo

La enfermedad del zapaterismo

La clase periodística no es menos pecadora que la política a la que critica.

Óscar Elía www.gaceta.es 5 Julio 2011

Zapatero ganó el poder en 2004 y 2008 por las patologías intelectuales, morales y cívicas de la sociedad española. Que son típicamente europeas, pero que se han cebado especialmente en nuestro país: el relativismo intelectual, el subjetivismo moral y sus desgraciados efectos: el pacifismo, el hedonismo o el sentimentalismo. Zapatero, Pajín, Blanco o Chacón no son la causa de estos problemas: son más bien su consecuencia, que encarnan tragicómicamente. Y considerar que con su simple salida de La Moncloa los problemas de España se solucionarán, es síntoma de esta irresponsabilidad estructural de la sociedad española actual. Una sociedad con estas taras tiende a elegir un determinado tipo de gobernantes, no sólo en el bando progresista.

El zapaterismo es también enfermedad de la derecha. Primero de la política, tentada a la demagogia, al sociologismo y a la búsqueda mercadotécnica del poder, eso que con generosa caridad llamamos “centrismo”. Y segundo, de la mediática y cultural, presa de la misma alergia al razonamiento riguroso y al respeto de la Verdad, que como dice Platón, tiene derechos que es preciso respetar. La clase periodística no es menos pecadora que la política a la que critica: las mismas servidumbres endogámicas, las mismas adscripciones a una ideología o a una empresa o a las simples preferencias subjetivas se repiten en ella.

No hay misterio en esta degeneración nacional, porque tiene culpables identificables: primero un sistema educativo pedagogista y progresista fallido y colapsado; segundo, unos medios de comunicación tradicionales adscritos al poder, telebasurientos, corrompidos y corruptores; y tercero, un establishment cultural endogámico, elitista y que no hace cultura sino ideología, creando modelos aberrantes de hombre y de sociedad.

En fin: libertad de enseñanza para los padres, liberalización del sector audiovisual y fin de las subvenciones al “mundo de la cultura” son la única alternativa viable y fiable al zapaterismo, enfermedad nacional.

¡Váyase, señor Zapatero!
Desarrollar el programa significa tejer una maraña de leyes que después será difícil desatar.
Horacio Vázquez-Rial www.gaceta.es 5 Julio 2011

Es probable que el más alto nivel de cinismo alcanzado en la clase política española sea el de los nacionalistas periféricos (de algún modo hay que llamarles), de modo muy especial los señores del PNV, quienes además van de civilizados y sonríen ante las cámaras cuando hablan para no explicar sus acuerdos con el PSOE: lo que reciben los nacionalistas vascos probablemente no se sepa nunca –hay muchas cosas que no se apuntan en papel alguno–. Lo que reciben los socialistas es evidente: respiración asistida para continuar en el Gobierno.

¿Hasta cuándo? Hasta haber desarrollado su programa, según los más sádicos. Hasta agotar la legislatura, según los más huidizos. Desarrollar el programa significa seguir tejiendo una maraña de leyes que después será difícil desatar. Los socialistas, y no sólo los españoles, han desbordado hace años sus programas máximos de conquistas sociales. Todo lo que podía conseguir el proletariado, lo ha conseguido hace mucho. Lo que viene después ya no pertenece a la lógica de clases, sino a la de minorías –mujeres, inmigrantes, discapacitados, homo y transexuales, dependientes, etc.– y a la de los derechos –libre uso del cuerpo, aborto, matrimonio gay: hasta los de animales–. Saben que cuanto más avancen por esa senda, más difícil les resultará a sus sucesores retroceder.

José María Aznar no se metió con la despenalización del aborto, ni falta que hacía: era socialmente normal. Lo de hoy ya no lo es: habrá que recurrir cientos de leyes irresponsables, si se tienen las fuerzas, las ganas y el tiempo necesario para ello, habida cuenta de la prioridad que habrá que darle a la economía. Pero es que la economía está en las partidas relativas a todas esas cosas, desde los cinco millones de euros concedidos generosamente por la corriente zerolista del partido a los gays bolivianos hasta el dinero que no apareció para financiar la Ley de Dependencia.

Por otra parte, la política de pactos, que es siempre con los nacionalistas, rara vez con IU y menos con UPyD, hace difícil la superación del actual quasimodo autonómico, que ni siquiera es capaz de hacer sonar las campanas de España a la misma hora. Y se va a ir haciendo cada vez más grande y más deforme si no se coge el toro por las astas y se reforma todo el régimen electoral, aproximándolo en la medida de lo posible a la noción de “un hombre, un voto”, “un diputado, tantos votos”. Se quedarían los peneuvistas, los convergentes, los bildus, con muchos menos diputados: los que les corresponderían en un sistema sin privilegios, bien distinto del actual, en el que igual número de votos da tres representantes a este y uno a aquel.

Lo que están haciendo los cofaraones Zapatero y Rubalcaba –el primero más de perfil– es consolidar todos esos lazos perversos que hacen que la olla política española huela tan mal. Necesitan tiempo y se lo toman. Y cada minuto que pasa significa un daño profundo más a la economía española, a la unidad de la Nación, a la unidad del mercado español. Es una política absolutamente y sistemáticamente destructiva para el ya tenue tejido industrial nacional, que es lo que realmente podría sostener una estructura financiera relativamente independiente.

Cada día que pasa, la banca española es menos española, nuestras deudas particulares son menos españolas, la deuda externa es mayor.

Todo eso, más la voluntad expresada en la urnas el 22 de mayo, tendría que haber forzado a cualquier político normal de cualquier partido normal a la dimisión y la convocatoria de nuevas generales.

Los tipos que andan por la calle con perros y flautas dicen que son la generación mejor preparada de la historia de España, pero sólo son el producto de una educación fallida que los ha preparado para ser carne de cañón de cualquier líder autoritario o de cualquier organización totalitaria de masas. Mucho ruido y pocas ideas es lo que ha dejado la revolución educacional –y vaya si lo fue: una revolución atrasista– del felipismo iluminado de Marchetti, que ya era obsolescente en los países anglosajones en los ochenta.

Al desgobierno se le añade la deseducación.
“Váyase, señor Zapatero” ya no tendría que ser el reclamo aislado de un líder de la oposición, como Aznar en su día, sino el clamor unánime de nuestros representantes, con el PP, UpyD, IU y demás organizaciones nacionales. Un coro imposible de acallar, que se reproduzca en todas las radios y las televisiones a voz en cuello. Sus señorías tienen derecho. Tal vez les contenga su sentido estético. Pero cuando uno empiece, se sumarán más. Ya después de vacaciones, claro, que esto es España, para llegar al 27-N con elecciones y lo que sea, atentado incluido si ellos creen que les hace falta. Esta vez no van a dar vuelta los resultados. Dicen que a Rubalcaba le va bien esa fecha y, en cambio, irrita a Zapatero.

*Horacio Vázquez-Rial es historiador y escritor.

El balance
Los dos retos de Rajoy
Manuel Llamas Libertad Digital 5 Julio 2011

El debate sobre el estado de la Nación ha arrojado, a grandes rasgos, dos conclusiones acerca de los principales partidos que gobiernan España: la irrealidad permanente e ignorancia supina en la que vive instalado Zapatero desde el inicio de la crisis; y la inconcreción manifiesta, al tiempo que preocupante, propia de la naturaleza que ostenta el líder de la oposición. Siendo la irresponsabilidad del presidente algo asumido ya por todos, cobra especial relevancia la alternativa económica que llevará a cabo el PP si, como apuntan todas las previsiones, Mariano Rajoy se convierte en el próximo presidente del Gobierno.

El este sentido, el líder popular se enfrentará, básicamente, a dos retos. Por un lado, la necesaria contención del gasto público para cumplir con los objetivos de déficit, así como la implementación de las profundas reformas que aún están pendientes; por otro, y siempre y cuando se cumpla lo primero, aguantar la durísima y constante presión a la que su Gobierno se verá sometido no sólo por el resto de grupos parlamentarios sino, sobre todo, por los sindicatos y los grupos organizados bajo la bandera del 15-M.

A España aún le queda mucho por hacer para posibilitar unas bases sólidas sobre las que cimentar la recuperación económica. Y la mayoría de medidas encaminadas a este fin serán, sin duda, impopulares. El problema, sin embargo, es que, a la vista de las iniciativas planteadas hasta el momento por el PP, Rajoy está todavía en pañales. Su programa económico está repleto de vaguedades, aunque revestido de buenas intenciones. Las quince propuestas de resolución formuladas tras el debate no son más que un compendio de titulares electoralistas, meras consignas carentes de contenido, puesto que en ningún caso se especifica cómo se llevarán a cabo. Repasemos algunas...

Rajoy pide límites al gasto público y a la deuda. Pero limitar el gasto no solventa nada. Si algo ha demostrado la historia, inclusive esta crisis, es que los hipotéticos techos al despilfarro gubernamental son puras soflamas de piernas muy cortas: las condiciones impuestas por el Tratado de la UE –déficit máximo del 3% del PIB y deuda del 60%– saltaron de inmediato por los aires con la crisis e, incluso, fueron incumplidas reiteradamente por varios países durante la época de bonanza económica; EEUU ha elevado casi 80 veces su techo de deuda desde los años 60; Zapatero, por su parte, modificó la Ley de Estabilidad Presupuestaria nada más alcanzar el poder para poder expandir el gasto; además, lo que España necesita no es limitar el crecimiento del gasto sino recortarlo de forma drástica, lo cual es muy distinto.

En esta misma línea, también aboga por la "austeridad" y la "racionalización" en todas las administraciones a fin de evitar gastos superfluos. Reducir coches oficiales y altos cargos está muy bien, pero no deja de ser un ejercicio demagógico y populista. El sobredimensionado sector público no deriva de esas pequeñeces sino de las grandes partidas, tales como pensiones públicas, sanidad, educación y el enorme conglomerado de empresas en manos de los políticos estatales, autonómicos y locales. Es decir, la clave radicará en reformar el enorme Estado de Bienestar que soportan los contribuyentes y no en inútiles maquillajes para contentar a los electores.

En este sentido, el programa del PP habla de "garantizar la sostenibilidad de los servicios públicos esenciales" pero, nuevamente, no dice cómo. Sólo hay dos fórmulas: o más impuestos (copago inclusive) o menos prestaciones. ¿Qué vía escogerá Rajoy? Aún está por ver. Todo ello entronca, además, con la necesaria reforma de la financiación territorial. ¿Sustituirá el concepto de "solidaridad interterritorial" por el de "corresponsibilidad fiscal? Lo dudo, aunque la respuesta sigue en el aire.

Por último, promete impulsar el saneamiento del sector financiero y la creación de empleo. Sin embargo, el PP ha ido de la mano del PSOE en el rescate de las cajas, apostando por su nacionalización y salvamento, mientras que la palabra "liberalización", clave de toda reforma laboral, brilla por su ausencia en todo su documento de propuestas.

Aún así, y contando con que Rajoy efectúe las reformas precisas, sindicalistas e indignados se mantendrán al acecho para asaltar las calles a las mínimas de cambio con el objetivo de dificultar tales medidas. Una compleja situación que tendrá que afrontar con mano de hierro, al más puro estilo Thatcher, para salir victorioso. Por desgracia, la pugna se decanta por el momento del lado de los indignados después de que el PP aceptara una dación en pago light para atenuar la carga de los hipotecados. En definitiva, grandes retos, muchas dudas y, por el momento, pocas respuestas.

Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.

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ETA
Incoherencias inquietantes
Salvador Ulayar Libertad Digital 5 Julio 2011

El Congreso de los Diputados que votó negociar con asesinos y que no ha tenido a bien desdecirse organiza un homenaje anual a los asesinados. Toma coherencia. Lamentable fue el de 2010. Siniestro el de hace pocos días. El Tribunal Constitucional, politizado hasta el escándalo por las cuotas partidarias, se arrogó funciones que no le corresponden. Tiró a la papelera pruebas con las que el Supremo sentenció que Bildu es un manejo de la ETA para colarse en las instituciones y les franqueó el paso. Negocian, manipulan lo sagrado y luego te dan un homenaje. La inmensa mayoría de asociaciones de víctimas no acudieron. Sí lo hicieron algunos ingenuos, más las impulsadas por Peces-Barba con el fin de dividir a los colectivos. Llamativo lo dicho por Manjón: no encontró razones para no acudir. Con motivo del 11-M, matanza terrorista cuyo esclarecimiento en puntos clave nada importa a la corrección política, Manjón lanzó en 2004 su temprana conclusión de que Aznar es un asesino. Y se lo llamó a gritos. Pero nunca ha gritado tal epíteto a los batasunetarras. Ni ha asistido a protestas contra la negociación con la banda.

Llegó a poner en duda las historias que víctimas de la ETA le contaron sobre los años de plomo. A Otegi, "el gordo" en el argot, y a su pandilla no les grita. Pero a Aznar, a quien quiso matar la ETA para amedrentarnos a todos, a quien hizo un espléndido trabajo contra la banda, a ese sí. Coherencia. En el mínimo acto de la Carrera de San Jerónimo, Bono negó la palabra a los dizque homenajeados, redondeando así su infumable carácter. Ante las evidentes y evidenciadoras ausencias de las víctimas, la tercera magistratura del Estado repuso que no fue el Congreso el que legalizó Bildu. Gracias a que el edificio de la alta institución amortigua el sonido a base de tapices y moqueta, las carcajadas provenientes de las sedes pro-etarras no llegaron a resonar en el hemiciclo.

En Navarra levanta ilusiones el entendimiento entre UPN y PSN para la gobernanza. No seré yo quien reste optimismo, por descontado. Pero ello no está reñido con la aconsejable costumbre de mantener los ojos abiertos. Los motivos expuestos por los socialistas para no acordar un Gobierno alternativo se resumen en que Bildu no pide la disolución de la ETA. Si mañana lo verbaliza incluso con falsedad y sin arrepentimiento, ¿pelillos a la mar y marcharían de su brazo junto a NaBai, coalición con la que dijeron compartir lo gordo del programa? Alguien dirá tal vez que esas son estrategias y tal. Nos acostumbramos a que la simulación y en ocasiones directamente la mentira sean plenamente aceptables. Pero hay cosas con las que no se debe jugar. Es preciso reivindicar el valor político de la verdad, que obliga a la coherencia, esa espléndida pedagogía. Si uno lee el acuerdo que el PSN que gobierna Navarra con UPN ha alcanzado con Bildu en la localidad de Larraga... da para pensar. Los socialistas intentaron quitarle trascendencia declarando que en el pueblo no iban a hacer "política". ¿Qué cosa será eso según ellos? El referido "Acuerdo del PSOE-Bildu en Larraga (2011-2015)", presumiblemente impregnado del antedicho propósito de no hacer "política", arranca con ¡nítidas declaraciones políticas! Amén de denunciar, sí, el PSN, la conculcación de un derecho falso: vivir en euskera. La idolatría idiomática. Y el programa de Bildu, del que les pongo una perla, resulta esclarecedor. Dicen los angelitos: "Por ser abertzales y de izquierdas nos desalojaron de los Ayuntamientos (sic). (...) No hemos cambiado. Nos presentamos siguiendo nuestra trayectoria..." y tal. Confesión de parte. Oiga, y siniestramente coherente.
Salvador Ulayar es hijo de Jesús Ulayar, víctima del terrorismo.

ETA
La hora del terror sordo
GEES Libertad Digital 5 Julio 2011

El proceso de negociación, en su segunda parte, entre socialistas y etarras continúa, aunque la fuerza con la que el nuevo brazo político etarra ha desembarcado en las instituciones ha generado sorpresa entre los socialistas. Reconduciendo los ánimos, Rubalcaba lanza mensajes a Bildu para evitar las muestras de victoria y la desatada euforia que los etarras no pueden disimular.

Por parte de ETA, por un lado los comandos terroristas permanecen escondidos e inactivos respetando el parón de enero. Con todas las reservas, no parece que ETA vaya a cometer atentado alguno, toda vez que los socialistas han dado paso libre a Bildu. De hecho, lo que se espera un comunicado que afiance su alto el fuego y justifique la política de cesiones del Gobierno.

Por otro lado, los aparatos político y social han multiplicado su actividad, a través de los beneficios políticos otorgados por el Gobierno. Poco a poco, los históricos de Batasuna e incluso Herri Batasuna alcanzan puestos de responsabilidad. ETA tiene sus esperanzas puestas ahí, donde encuentra todas las facilidades que el Gobierno puede darle: políticas, jurídicas y policiales. Trata de aprovechar la oportunidad única que le brinda Zapatero, resarciéndose de los duros años de Aznar.

En términos de visibilidad y facilidad de acción institucional, se ha vuelto a los años setenta. La violencia se ejerce ahora a nivel subterráneo: amenazas y agresiones verbales, que no llaman la atención mediática pero que extienden el terror sordo entre el constitucionalismo. Lo peculiar hoy es el hecho de que desde el 22-M se está instaurando progresivamente un apartheid a los españolistas que ha sido posible por dos causas. Primero, por la toma del poder local por parte de Bildu, donde ETA se ha tragado ya a EA y levanta un nuevo régimen de acoso y persecución muy pegado al terreno y a las víctimas. Y segundo, por el pacto tácito con el PSOE y el Gobierno, que encubren el acoso para no poner en peligro el proceso, generando impunidad y envalentonamiento en el entorno etarra.

Las dos partes dan por bueno este tipo de terrorismo sordo, que es necesario para que el proceso no se rompa. ETA debe reinstaurar el control social que perdió a partir de 2000 y 2002, ahora que el País Vasco se dirige a un nuevo proceso constituyente. Y lo hace a su manera, mediante la subversión y la represión social. En cuanto instrumento necesario, esto es para ETA incuestionable e intocable, bajo pena de volver a atentar y meter a Rubalcaba y Zapatero una presión social que no se pueden permitir. Razón por la cual el Gobierno permite el terror sordo dentro de esos límites. Si no lo hiciese, simplemente el proceso se rompería.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Acierto en Pamplona
Donde con más eficacia se logran las adhesiones de los etarras al cese de la violencia es en la cárcel, no en las instituciones
Editoriales ABC 5 Julio 2011

LA mayoría no nacionalista del Ayuntamiento de Pamplona —formada por UPN, PSOE y PP— decidió ayer no incluir a los concejales de Bildu en algunas de las sociedades municipales de gestión. En otras, su entrada ha sido inevitable porque lo imponían sus estatutos. Allí donde la decisión quedaba en manos del pleno, la unidad democrática ha puesto límites a la presencia de Bildu. Los dirigentes de esta formación han criticado la decisión por antidemocrática y, como era previsible, han invocado su legalidad. Sin embargo, hacen bien los partidos de la mayoría en no secundar la ingenuidad del Tribunal Constitucional con Bildu y no darle más margen que el estrictamente legal. El acuerdo de foralistas, socialistas y populares es un ejemplo para otras instituciones en las que puede ser necesario un consenso democrático, como en la Diputación Foral de Álava, donde la mayoría formada por populares y socialistas puede dar el gobierno del territorio histórico al candidato del PP, dependiendo de la decisión que tomen los dos junteros de IU.

Es conveniente que Bildu compruebe que su legalidad formal no condona su vinculación objetiva con el entramado de Batasuna, es decir, con ETA, por mucho que se insista en las diferencias tácticas entre esa coalición y la organización terrorista. Se trata de diferencias basadas en el puro oportunismo y nada sinceras, cuyo objetivo es agravar la confusión de ciertos demócratas para seguir ganando terreno político para ETA. Confusión que consiguen claramente cuando autoridades del Estado tan destacadas como el presidente del Senado, Javier Rojo, afirma que a Bildu «no le viene mal una vuelta por las Cortes», en referencia a las encuestas que dan a esta coalición integrada en la estrategia de ETA, según Rubalcaba, representación en el Congreso. Aun dando a Rojo el beneficio de la duda y de la buena fe, su análisis es de una puerilidad asombrosa, como si la contemplación del salón de Plenos del Congreso fuera a provocar en Bildu una conversión milagrosa a las virtudes de la democracia. Durante las legislaturas en las que ETA estuvo presente en el Congreso a través de sus testaferros batasunos, ni uno solo de sus dirigentes apostató del terrorismo. Donde con más eficacia se logran las adhesiones de los etarras al cese de la violencia es en la cárcel, no en las instituciones. Por eso es mejor el acuerdo alcanzado en el Ayuntamiento de Pamplona que el bienintencionado y peligroso comentario de Rojo.

Un perito policial desmonta el giro «pacifista» de Otegi
«La separación entre la izquierda abertzale y ETA es un teatrillo»
«Bateragune forma parte de un conjunto en el que ETA desarrolla la acción violenta y el resto de organizaciones, la estrategia política, pero siempre bajo la dirección» de la banda terrorista.
R. Coarasa La Razón 5 Julio 2011

Un perito de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía dejó ayer bastante malparados los alegatos pacifistas de Arnaldo Otegi y del resto de los acusados de intentar reconstruir Batasuna a través de Bateragune. Sobre todo, porque insistió en que, tanto los documentos incautados a los terroristas como a los supuestos integrantes de Bateragune que se sientan en el banquillo demuestran que los pasos de la izquierda abertzale en pos de una alianza soberanista están alentados y controlados estratégicamente por ETA.

Según expuso el agente durante casi dos horas, las actividades de los acusados (entre ellos el ex secretario general de LAB, Rafael Díez Usabiaga) responden al intento de ETA de conformar un polo soberanista con exclusión del PNV que sustituyese a la formación nacionalista como interlocutor del Estado. «No es una actuación espontánea, sino que responde al llamamiento de ETA», aseguró al tribunal presidido por la magistrada Ángela Murillo. De hecho, para el perito policial –autor de varios informes sobre los intentos de reconstrucción de la Mesa Nacional de Batasuna– la separación orgánica entre la banda terrorista y el resto de organizaciones de la izquierda abertzale es sólo «un teatrillo».

El miembro de la UCI recordó que en un documento incautado a la banda en diciembre de 2008 los terroristas ya apostaban por una conjunción de fuerzas soberanistas que marginara al PNV, una tarea que habrían encargado a Bateragune con Otegi al frente. Para el perito, pura estrategia de ETA que, una vez «llenado el cerdito» (a través de la extorsión), apuesta de nuevo por una tregua, pero sin entregar las armas ni anunciar su disolución. «ETA es la dirección y Bateragune ejerce la codirección en el ámbito exclusivamente político», resumió. En el domicilio de Otegi, subrayó, se encontró incluso un supuesto documento etarra en el que la banda «evaluaba» los pasos dados por la izquierda abertzale y marcaba un calendario de actuaciones.

El juicio, en la recta final
El juicio contra Otegi y los otros siete procesados por intentar resucitar Batasuna por orden de ETA entra en la recta final. Mañana mismo está previsto que el fiscal exponga sus conclusiones definitivas, desvelando si mantiene su petición de diez años de cárcel por integración en organización terrorista. El jueves, los acusados tendrán derecho a dirigirse al tribunal en el turno de última palabra.

Otegui y Usabiaga actuaron como “delegados de ETA” para crear Bildu
La Policía niega la presunta separación de la banda y su ‘brazo político’. “Arnaldo, hay que venir a verte a la cárcel para que hables claro”, dice el líder del sindicato ELA.
Alberto Lardiés. Madrid www.gaceta.es 5 Julio 2011

La Policía considera que Arnaldo Otegui, Rafael Díez Usabiaga y los otros seis acusados del caso Bateragune, que se juzga estos días en la Audiencia Nacional, actuaban como “delegados de ETA”, que mantenía y sigue manteniendo “la dirección política y militar” de todo el entramado terrorista de la izquierda abertzale. Todo ello dentro de la estrategia de los pistoleros, que ordenaron a los acusados en diciembre de 2008 la creación de “un polo soberanista que marginase al PNV”, justo lo que se ha hecho realidad recientemente con Bildu.

Así de contundente se mostró ayer, en la sexta sesión de la vista oral, un perito de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) del Cuerpo Nacional de Policía. Con sus tesis, el agente, con carné número 19.242, desmontó las tesis de las defensas, empeñadas en demostrar que sus defendidos actuaban con autonomía respecto a la banda criminal, lo que de ser cierto les eximiría de la pertenencia a organización terrorista que les imputan las acusaciones. Según este policía, que firma los informes principales de la causa, “ETA decide que va a dar parones en la violencia armada para aglutinar a los agentes políticos y sociales independentistas y esa comisión (Bateragune) promueve la aglutinación, evidentemente están relacionados” porque “todo forma parte de un mismo conjunto”. Aseguró que ETA, en sus comunicados y entrevistas, veía “con buenos ojos” los pasos de su brazo político. Afirmó que la banda siempre actúa en varios frentes. Y recordó que hoy la banda criminal “no se ha disuelto ni ha dicho que vaya a entregar las armas” pese a su tregua.

Además del perito, declararon los últimos testigos de la defensa. Uno de ellos fue Adolfo Muñoz, líder del sindicato nacionalista ELA. Aseguró que Otegui les propuso sumarse a un “polo soberanista” en el verano de 2008, cuando le visitaron en la prisión de Martutene (San Sebastián). “Arnaldo, hay que venir a verte a la cárcel para que hables claro”, le comentó Muñoz al batasuno al salir de la cárcel.


http://www.libertadidioma.com/20110705.htm

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