domingo, abril 16, 2006

Salud, Rocio, !Dios te bendiga¡

lunes 17 de abril de 2006

Salud, Rocío. ¡Dios te bendiga!
Joan Pla
A L enterarme, en pleno risco de Las Alpujarras y conectado a Internet , del estado de salud de Rocío Jurado y al leer ese espléndido adelanto de la autobiografía de Felix Arbolí, confundía yo la Chipiona natal de Rocío con la Chiclana natal de mi colega Félix. Ya dije aquí, hace un par de años, que conocí a Rocío Jurado en agosto de 1969, en Madrid, cuando fui a entrevistarla a su casa y me encontré con su madre, de feliz memoria, y con una bella moza que aspiraba a la fama y a la gloria con todas sus fuerzas y con todos sus prodigiosos talentos. Publiqué aquella entrevista en el "Diario SP" del 10 de agosto de 1969, a toda plana, cuando al pobre y memorable Rodrigo Royo, que era nuestro director, se le habían acabado los cuartos y, para consolar a los que no habíamos cobrado en los últimos tres meses, nos tocaba el violín en su casa y nos invitaba a merendar pan y confitura de Uriel o de Requena que le había mandado a Madrid su tía la del pueblo. Repito, una vez más, la entradilla de aquella entrevista de hace treinta y tantos años. Ojalá le llegue por algún medio, para que sepa que el pasado y el futuro son contemporáneos y que mi corazón de reportero impenitente persiste en el amor a mi oficio y a mis semejantes. Decía así, textualmente:"Lejos de la urbe grande y aplastante, en Chipiona, cuando las cabras dan su leche, el mar su sal y los barquitos de vela su grave unción en la distancia, nace Rocío Jurado, mujer cantora, hembra morena y vigorosa, pecho altivo y mirada leal.


En Chipiona, Cádiz, donde su madre fue, posiblemente, muy feliz. - Quiero conocer la infancia de su hija, señora: ¿Cómo fue Rocío? Y la madre de Rocío, en andaluz, me contesta caudalosamente: -Era una niña buena. Cantaba en el coro de la iglesia, para los beneficios y, una vez, cantando se destapó como artista de gran porvenir. Eran unas funciones que valían una gorda y un real. Entonces, mire usted qué providencia, un matrimonio que hacía los Ejercicios Espirituales, me dijo: " ¿Por qué no se dedica su niña a la canción en plan profesional?" Luego murió el padre de Rocío. Era un hombre joven cuando murió. Debió ser un hombre entero y alegre, vital y puro. Murió joven, a los treinta y seis años. Y comenzó entonces la pugnaz ascensión hacia la estabilidad económica. Rocío, al frente, asumía la hermosa tarea de levantar cabeza.
- ¿ Hubo muchas dificultades ? - La cosa no fue fácil. Hube de afrontar un obstáculo que consistía en cantar únicamente flamenco, porque ese era el camino más fácil y el más rápido para ganar algún dinero. - Y fuiste encasillada entre las llamadas "folclóricas". -Me habían encasillado como "flamenca" y yo hice todo lo posible para demostrar que mi estilo es la canción, simplemente la canción. Yo me realizo artísticamente cantando. El género importa menos. Lo que importa es mi vivencia de los temas y el sentimiento con que los canto. Su hermana Gloria, preciosidad de criatura, no tiene complejos. Dice: "Yo no presumiré nunca de tener una hermana famosa. Rocío es una gran artista..." Interviene otra vez la madre y añade: -La niña empezó haciendo palmas... Rocío Jurado ha sufrido un accidente. Un taxi fue a estamparse contra un árbol. Rocío salió mal parada del suceso. Ello le ha hecho perder algunas oportunidades de trabajo. No ha podido terminar el rodaje de "La picarona". La llama Lazarov por teléfono y sigo hablando con su madre y con su hermana. Úbeda no para. Busca poses incitantes, dentro de un orden, claro es. - Perdonad - vuelve Rocío - tampoco he podido hacer "Burbujas" en Televisión Española. He perdido infinidad de galas por toda España. Pero ya podéis publicar que en septiembre, Dios mediante, iré a México. - ¿Qué tal te sientes fuera de España ? ¿Qué se dice de ti? Es difícil definir a Rocío Jurado. Doce hombres, en Buenos Aires, trataron de descubrir en asamblea televisiva su signo del horóscopo, haciéndole preguntas. No lo consiguieron. Le pregunto por el amor, por sus sentimientos más íntimos o, mejor dicho, por el amor en general: ¿Qué es el amor, Rocío? Define: - Es un asunto que lo centra todo, lo absorbe todo, lo quiere y lo requiere todo. El amor de Úbeda a su oficio es inmenso. Se tira al suelo, se sube por las sillas, desarticula el orden de los muebles, castiga las alfombras, violenta los escotes, aluniza en los ojos luceros de Rocío y dispara su cámara, una y otra vez, sin pausa. Úbeda es un fotógrafo galante y locuaz. - Soy instintiva y muy difícil - dice Rocío - creo que frente a un hombre puedo reaccionar de mil maneras distintas. Y ataco directamente: -¿Cuáles son esas mil maneras que tú le puedes ofrecer a un hombre? ¿Qué le puedes tú dar a un hombre? -Yo sólo sé que un hombre, conmigo, recupera la confianza en sí mismo. Yo le doy eso, mucha confianza. - ¿A quién admiras? ¿Por quién suspiras? - Al escritor. Siempre al escritor. El escritor que inventa vidas merece gozar de todos mis atributos. A Rocío Jurado le relumbran los ojos. Hay un bravo sol inmisericorde al otro lado de la cortina. "¡Cíñanse los lomos del ángel, enciéndase la hoguera sobre el hielo: Ángel Úbeda ha terminado.! ", digo en voz alta y cierro mis apuntes..." Cuando viví y firmé la entrevista que acabo de transcribir textualmente, aún no estaba en su vida Ortega Cano. Por lo demás, cuando Rocío afirma que el hombre al que más admira y por el que más suspira ha de ser escritor, no lo dice por mí, que ya entonces estaba casado con la misma Lola que hoy me acompaña y me soporta. Con todo, uno se ha pasado la vida entre ensueños y figuraciones. Salud, Rocío. Dios te bendiga.

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