miércoles, abril 19, 2006

Dias

jueves 20 de abril de 2006
BLANCA ÁLVAREZ
b.alvarez@diario-elcorreo.com/

La República ha muerto, ¿Viva la República! Y llevamos días escuchando a quienes vivieron aquel 14 de abril, a quienes lo estudiaron, incluso a los nietos de quienes la mandaron a la puñeta... De todo cuanto se ha visto y dicho, a mí me queda un regusto, entre ácido y esperanzado, el de ver que existen días en el calendario de la Humanidad donde fue posible una alegría sin fisuras, sin tiros, sin odios y sin pisotones; días donde todo, incluido el paraíso sin dioses, parecía al alcance de la mano.Aquella generación, republicana, ingenua y llena de generosidad, fue truncada de la peor manera, pero tuvieron unos días de gloria, unos días en los que se sintieron dueños de su destino y de su presente, capaces de fabricar, con sus manos, un futuro al alcance de sus sueños... ¿Eso no tiene precio! Sobre todo para quienes vivimos en estos otros días. Días de gris y miedo soterrado, difuso, inconcreto y mucho peor que todas las amenazas directas; días sin gloria ni pena; días de un amarillento enfermizo, hipotecado y absurdo.Pertenecemos a la generación privilegiada que come todos los días, que includo ha de hacer dieta severa para no engordar y mantener el colesterol a raya; una generación con una larga esperanza de casi vida, o sea, con un futuro de geriátricos mientras nos mantienen en estado de vegetal pocho y sin sentido ni sentimientos; una generación cuya máxima aspiración consiste en que el trabajo le dure unos años, que pueda pagar la hipoteca y subirse al carro de los privilegiados que se agotan en vacaciones de casi lujo.Mientras, oteamos las noticias para ver si al Imperio se le ocurre alguna nueva burrada que ponga en jaque mate definitivo al planeta y nos mande a la reserva de los fósiles inexplicables. Eso sí, sin mover ni un músculo que nos haga sospechosos de ciudadanos políticamente incorrectos.¿Lo han conseguido! A la entusiasta generación de la República la vencieron con malas artes, la desangraron, la exiliaron... Tuvieron que cortarles las piernas y las manos para conseguir algo similar a un vivir de rodillas sin levantar el puño airado. A nuestras nuevas generaciones no necesitaron masacrarlas físicamente, les han comido la moral, han idiotizado sus neuronas y paralizado su vocación más human: la de intervenir y sentirse parte del presente. Frente a los perdidos días de alegría sin fisuras, de esperanza sin nubes, de todas las posibilidades intactas, nos han dejado los días macilentos, tristes y amodorrados de un presente sumamente privilegiado, anonadado y sin humanidad.Podíamos ser ángeles o diablos. Hemos mutado al estado servil del zombi.

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